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lunes, 23 de febrero de 2015

Mejora tu juego (11): Finta de tiro bajo canasta

Por Jorge

El tema de las fintas es recurrente en esta sección, y aquí vuelven con un clásico: las fintas que se hacen bajo el aro en presencia de la defensa buscando un engaño que permita la canasta fácil o la falta, e incluso las dos cosas.

Si traigo aquí esta finta en particular es por la desesperación que en mi anidan chavales que entrenados por mí (siempre hay alguno así) cuando cogen un rebote de ataque o reciben un balón interior, levantan el tiro ante cualquiera aunque les saquen dos cabezas o ellos salten “hacia abajo” cuando con una simple finta podrían conseguir algo positivo. Por no hablar de los que pretenden hacer un tiro académico, cual tiro en suspensión saltando todo lo que pueden como si pensaran que tienen el don de levitar por encima de los adversarios, llevándose tapones uno tras otro en lugar de tirar tras finta, o rápido y por habilidad a una mano (véase la imagen que acompaña este texto más arriba).

La finta es el recurso del jugador inteligente que hace una buena lectura del juego que le lleva a saber cuando hace falta y cuando no es necesario hacerla. A priori es fácil distinguir cuando no se necesita, cuando el tiempo y espacio permite un lanzamiento cómodo con ventaja. Sin embargo la automatización de la finta hace que algunos jugadores finten sin que haga falta perdiendo ventajas como en el siguiente ejemplo en la que un jugador pudiendo tirar de media distancia tranquilamente, acaba por fintar, y si bien sigue haciendo el tiro, lo hace con el brazo de la defensa en la cara molestándole por la pérdida de tiempo y espacio que supuso esa finta innecesaria:


Pero vayamos al grano y veamos algunas fintas de cuello/cabeza, usando gesto de hombros e incluso brazos, y hasta acompañando de un bote y avance para evitar al defensor cerca de la canasta:


Como se ve es un gesto técnico sencillo que dentro de la zona y frente a tráfico defensivo permite sumar muchos puntos. Así que jugadores del mundo, si llegáis con el balón dentro de la zona, si no podéis tirar rápido, poned una finta en vuestro baloncesto.

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lunes, 16 de febrero de 2015

Historias de un Entrenador de Formación (13): jugando con un equipo superior

Por Jorge

Hace algunas semanas escribí un texto acerca de cómo se puede actuar en el baloncesto de formación cuando un equipo es muy superior a otro, y sin machacar al adversario, seguir progresando y mejorando. Incluso me atreví a proponer alguna medida que evitara esas desigualdades que muchas veces vemos en las canchas de juego.

Hoy escribo para hablar de la situación contraria. Que se puede hacer cuando un equipo es notablemente inferior técnica y sobre todo físicamente. Hace varias semanas me toco vivir un partido en el banquillo desde ese lado y esto es lo que ocurrió.

Pongámonos en antecedentes, el equipo que entreno siempre jugó antes una competición menor en la que incluso a pesar de que sus condiciones técnicas y físicas eran mejorables podían ganar algunos partidos. Ahora se juega otra competición también menor pero con un poco más de nivel. Entrenamos poco más de una hora, un par de días a la semana, aquellos que vienen a entrenar si no faltan por tener que estudiar (eso dicen ellos) o por cualquier otro motivo… y sólo en una canasta (sí, tal cual leen).

Para el partido frente al equipo muy superior, nosotros, cadetes de primer año jugábamos contra chavales en apariencia de segundo año por tamaño y desarrollo físico, que además nos doblaba en número de efectivos. Nosotros somos nueve (luego se incorporaron dos chicos más) y para ese partido nos presentamos con seis. Uno era baja por estar de viaje, otro por estar enfermo, y el tercero es un infantil que si no juega con su equipo (cosa que hacía ese día) nos echa una mano. Incluso al final acabamos el partido sólo con cuatro debido a una pequeña lesión y a la salida del partido de otro por cinco faltas personales.

El calentamiento estuvo bien, bueno, todo lo bien que puede ser un calentamiento cuando dispones sólo de un balón. Todos nuestros partidos los jugamos como visitantes en esta competición incluso cuando aparecemos como locales en el calendario. En los pabellones no dan balones para el equipo adversario y hasta ahora sólo un equipo rival viendo nuestra situación se digno a dejarnos algún balón más. El caso es que por más que se les dice a los chavales que lleven sus balones de casa, un triunfo es conseguir que tengamos uno… y que bote (parece de risa, pero en una ocasión ni botaba).

Retomemos el partido. Tras ese calentamiento llega la salida para iniciar el partido. Las instrucciones son claras. Poner energía y tratar de llevar a la práctica las cosas que se entrenan durante la semana: bote agresivo por ambos lados (utilización de la mano/lado no dominante), cambiar balón de lado en bote o pase, trabajar para recibir, dar distancia en defensa evitando que nos rompan en bote, cerrar el rebote, y poco más. El caso es que el equipo contrario salió en tromba y gracias a su superioridad física consiguió muchas canastas dentro de la zona, bien tras rápida recuperación del balón o por rebote ofensivo. Curiosamente su entrenador aplaudía y reconocía con cierto entusiasmo unas canastas que desde mi punto de vista no tenían mucho mérito, e incluso me llamó la atención el tan manido uso de los bloqueos directos (no muy bien ejecutados, por cierto) pese a que no distinguí buen manejo de balón (no digamos ya con mano no dominante), por no hablar del poco o nulo uso del tiro exterior tras pase, bote y paradas, y otros detalles técnicos que bien pudo aprovechar para practicar.

Inicialmente viendo como éramos apabullados y ante las caras de impotencia de los chavales fui pidiendo varios tiempos muertos para descansar y alabar sus intentos de botar y pasar mejor para a continuación hacer hincapié con cierta vehemencia (que no bronca) en que no podíamos agachar la cabeza (entendible hasta cierto punto), animándoles a continuar intentándolo con más energía y concentrándonos en los detalles que practicamos en los entrenamientos.

Y a partir de ahí me desgañite en la banda reconociendo todos esos intentos pese a que muchos fueran fallidos, animándoles y haciéndoles ver que en algún momento se estaba jugando bien pese a que no se estaba consiguiendo anotar o evitando que anotaran. Insistí que nuestro triunfo ese día era intentarlo sin salirnos de la línea que viene marcada desde los entrenamientos porque de nada sirve conseguir canastas o ganar partidos si realmente no se mejora y se aprende para los siguientes.

En estos casos conviene centrarse en pequeños objetivos que estén por encima del resultado aprovechando el partido como si fuese un entrenamiento más pensando en los que estén por venir esa temporada y posteriores insistiendo en lo que se van trabajando día a día: trabajo de recepción para poder circular el balón, bote agresivo para romper las defensas y poder anotar o doblar el pase, posición defensiva, etc.

Las caras por supuesto fueron cambiando, y ya en la segunda parte eran conscientes de cual era nuestro objetivo y más vista la superioridad rival. Se pusieron manos a la obra, e incluso cuando tenía que corregir algunos de sus errores (no cambiar el balón de lado botando con la mano no dominante, por ejemplo) eran conscientes, lo entendían y lo seguían intentando.

Recuerdo una defensa de un saque de fondo, en la que conseguimos defender cara a cara sin dejar que metieran el balón dentro de la zona y que tuvieran que sacar hacia fuera que fue un pequeño éxito para nosotros siendo más listos, y es que donde no llegan nuestras habilidades o nuestros físicos, si puede llegar nuestra cabeza, y esa es una lección que luego compartir con ellos al final del partido.

Para un entrenador no es fácil aguantar sin dejarse arrastrar por la situación deseando que acabe cuanto antes un partido así, sobre todo cuando las caras apesadumbradas de los chavales cortan cualquier esperanza lejos de transformarse al menos en cierto ímpetu en el juego, y aun perdiendo se haga con el orgullo que debe acompañar a todo equipo.

Situaciones parecidas vivo a veces también en entrenamientos de manera que no hay año que en alguna ocasión no suelte a mis equipos la “amenaza” de que si esa desgana que muestran en ocasiones (como si les diera todo igual) no desaparece y demuestran mejor actitud la próxima vez les dejaré un balón para que jueguen un rato y yo me agarraré un libro o me pondré a leer un periódico como si no fuera conmigo la cosa. Por supuesto eso nunca ocurre porque por mucha apatía que se me pueda transmitir no está en mi carácter mirar para otro lado. Puede que a los jugadores les de igual, a mi no. Está en mi forma de ser, seguir perseverando y corrigiendo aquellos detalles que son necesarios para mejorar, por pequeña que sea esa mejora.

No sé si en aquel partido actué correctamente y abierto estoy a recibir comentarios y sugerencias para mejorar y hacer frente a una situación similar si vuelve a repetirse, ahora bien, a juzgar por su caras de atención en los tiempos muertos, y sobre todo al final, creo que les quedó clara cual era la enseñanza que pretendí inculcarles: siempre máximo esfuerzo y concentración aunque el rival sea superior (también si fuera inferior), aprovechar para mejorar técnica y tácticamente por pequeños que sean los detalles que se puedan practicar, y entender que el resultado no determina que se haga bien o mal, porque como leí en una ocasión, a veces se gana y… otras se aprende.

Los chavales desconocen la existencia de este blog y de hacerlo no sé si se pararán a leer estas palabras que sin embargo están dedicadas a ellos. Cabeza alta y a seguir entrenando para mejorar. Ese día el marcador fue adverso pero demostrasteis que cuando ponéis toda la energía y concentración que tenéis siempre ganáis, diga lo que digan los números del acta.

El éxito en la vida y el deporte no consiste en ganar siempre, sino en no darse por vencido nunca. Los resultados puede que sean la única vara que mida el éxito para otros, pero para quienes conforman un equipo, el triunfo debe venir marcado por la actitud que se toma en cada entrenamiento y partido con la idea de mejorar y disfrutar durante el camino.

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miércoles, 11 de febrero de 2015

Frases de BA-LON-CES-TO (24): Larry Bird III

Por Jorge

No sé a quien corresponde o si me pertenece fruto de un momento de extraña lucidez (que lo dudo), pero en alguna ocasión no sé donde escuché o leí, y eso hizo que empezase a decirla, una frase que explica muy gráficamente, aunque de manera algo despreciativa con otros deportes (las cosas como son), la característica fundamental del baloncesto:
“El fútbol es un deporte que se juega con los pies, el balonmano es un deporte que se juega con las manos, y el baloncesto… es un deporte que se juega con la cabeza.”
Vaya por delante que teniendo alguna queja sobre el fútbol (no es éste el lugar para hablar de ello), tampoco es tanto como para estar en su contra y ni digamos ya en el caso del balonmano que me gusta y me parece un deporte en cierto modo hermano del baloncesto.

El caso es que esta frase me gusta emplearla todas las temporadas cuando la chavalería (y no tan chavalería) a la que entreno está especialmente despistada y no se entera de nada para hacerles comprender la importancia de la concentración y sobre todo de ser inteligentes en el juego.

A lo largo de la historia del baloncesto numerosos jugadores destacaron por sus habilidades e inteligencia en el juego, algo que hoy día parece impensable por la preponderancia de esas condiciones físicas que se observan en las canchas de todo el mundo. Si bien hay que dejar claro que por mucho que nos deslumbren esas capacidades atléticas, a igualdad de condiciones la balanza siempre cae a favor de aquellos jugadores que demuestran mejor cabeza a la hora de tomar decisiones durante el juego.

Larry Bird es buen exponente de ese tipo de jugador que destacaba más por su inteligencia que por sus cualidades físicas si bien tampoco éstas últimas eran tan malas o escasas como siempre se le ha atribuido. Basta con repasar algunos de sus partidos para ver que era más fuerte de lo que pudiera parecer y tenía una notable energía para hacer frente a cualquier rival que se le pusiera por delante.


Bird tiene una frase que ejemplifica bien a las claras la importancia de tomar las mejores decisiones durante el juego en contraposición a las capacidades físicas, con cierto punto de soberbia que sólo se le permite a una leyenda de su calibre, y que fue fruto parece ser de una de esas tan odiosas comparaciones que se suelen dar en el deporte y que tenía como protagonistas al ya no menos legendario Dirk Nowitzki y al propio Bird. Preguntado el mítico alero de los Celtics por un periodista acerca de quien era mejor jugador si el alemán o él, respondió:

“Él es más alto, más rápido, más fuerte, salta y corre más que yo, tira mejor y rebotea más… pero yo soy mejor jugador de baloncesto.” Larry Bird

A veces cuando uno se pasa por algunos entrenamientos ve a jóvenes que corren arriba y abajo como nadie, que tienen una potencia increíble, y una velocidad tal que podrían casi equipararse a cualquier atleta de otros deportes, y sin embargo cada vez que tienen que tomar una decisión con/sin balón se equivocan la mayoría de las veces.

Uno cree que quizás los entrenadores deberían insistir más en la toma de decisiones, en que los jugadores mejoren su conocimiento del juego, vean y lean mejor cada situación del juego, y que desarrollen su técnica para luego saber aplicarla, porque las capacidades físicas siendo muy importantes siempre se pueden trabajar individualmente pero el conocimiento del juego…

Salvando las distancias ahora que se acerca el fin de semana de las estrellas en la NBA del que serán protagonistas, se puede decir que Pau y Marc Gasol podrían ser también claros ejemplos que siguen la estela de esa inteligencia que representaba Larry Bird. Reconociendo como es lógico que tienen unas condiciones físicas notables por naturaleza (sin negarles el trabajo realizado para desarrollarlas), bien alto se puede decir que son dos de los mejores jugadores de la historia gracias a su inteligencia y el conocimiento del juego que atesoran, y que demuestran principalmente en sus habilidades para pasar, y es que el pase requiere de técnica pero más del conocimiento del juego.



La cabeza siempre será fundamental en el baloncesto por mucho que mejoren las cualidades físicas pues si no fuera así bastaría con pasarse por cualquier pista de atletismo o gimnasio para reclutar futuros jugadores, pero afortunadamente no vale sólo con eso, ya lo dijo a su manera Larry Bird.

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lunes, 2 de febrero de 2015

Los mejores números 9 de la historia de la NBA

Por Jorge

Doscientos veintitrés jugadores utilizaron el número nueve tanto en la ABA como en la NBA, de los que veintiuno lo hacen en la actualidad, y entre los que se encuentran Ricky Rubio y Serge Ibaka que se quedan fuera de este ranking a la espera de que puedan mejorar su recorrido más allá de los clásicos highlights.

Curiosa la conexión barcelonista con este número. Muchos jugadores que jugaron o juegan (Bostjan Nachbar) en el Barça llevaron este número en algún momento de su andadura en la NBA: Anthony Goldwire, Francisco Elson, Tony Massenburg, Rony Seikaly, Joey Dorsey, y rizando el rizo, Jae Crowder que juega ahora en los Mavs con el nueve es hijo de un ex del Barcelona, Corey Crowder.

10.- Nick Van Exel

Tal vez sorprenda a algunos que Nick "The Quick" aparezca en esta lista, pero no me resisto y me permito la licencia de incluir a este jugón por los cinco años que pasó con el número nueve en mis queridos Lakers, que si bien no fueron gloriosos en cuanto a resultados si dejaron huella en los seguidores por su espectacularidad.


15 puntos y 7 asistencias promedió Van Exel en sus años como base de los Lakers, tiempo durante el que fue elegido en el segundo mejor quinteto rookie en su año de debut, y jugó un “All Star Game” en 1998 (coincidiendo con otros tres compañeros de equipo).

9.- Luol Deng

Alero completo capaz de ayudar a su equipo anotando desde cualquier posición como de defender a los mejores jugadores rivales, sigue en activo ahora en los Heat después de jugar nueve temporadas y media en los Chicago Bulls.

Si bien parece que sus mejores años en la liga ya pasaron, entre sus logros individuales está ser integrante del quinteto ideal en su temporada rookie (2004), elegido en el segundo mejor quinteto defensivo en 2012, y también ser seleccionado para jugar el “All Star Game” en dos ocasiones.


8.- Dan Majerle

Toda su carrera (Suns, Cavs y Heat) jugó con el número nueve. Escolta agresivo en las penetraciones a canasta y en la defensa, también destacó por su tiro de tres puntos liderando la liga en número de triples anotados en dos ocasiones (1993 y 1994).

Jugó tres “All Star Game” y fue seleccionado para formar parte del segundo mejor quinteto defensivo en dos ocasiones (1991 y 1993).


Su número fue retirado por los Phoenix Suns con los que jugó la final de 1993 que perdieron ante los Chicago Bulls.

7.- Andre Iguodala

Alero espectacular de notables cualidades físicas, es un todo terreno que sin ser un sobresaliente en ninguna faceta del juego si alcanza el notable en muchas de ellas ayudando a los equipos de los que ha formado parte (Sixers, Nuggets y Warriors) en ataque y sobre todo en defensa.

Elegido para formar parte del quinteto ideal en su temporada rookie (2005), fue seleccionado en el segundo mejor quinteto defensivo en 2011 y en el primero el curso pasado (2013-14). Jugó en “All Star Game” en 2012.

Como integrante de la selección estadounidense fue campeón del mundo en 2010 y campeón olímpico en 2012.


6.- Richie Guerin

Escolta con facilidad para anotar (20 puntos por partido jugando con el 9 en sus años en los Knicks), jugó seis "All Star" consecutivos (1958-63).

Fue elegido en tres ocasiones para formar parte del segundo mejor quinteto de la temporada. Luego de su etapa como jugador sería entrenador llegando a ganar el premio al mejor entrenador del año en 1968. Ingresó en el Hall of Fame en 2013.


5.- Randy Smith

Escolta anotador que promedió 17 puntos por partido en su carrera y en la que destacó sobre todo en sus años en los Buffalo Braves/San Diego Clippers.

Jugó un par de “All Star Game” donde alcanzó su momento álgido cuando fue elegido MVP del partido de 1978 tras anotar 27 puntos (más 7 rebotes y 6 asistencias) para liderar la victoria de la conferencia este.

Lideró la liga en número de partidos consecutivos jugados (906) hasta que fue desbancado de esa primera posición por A.C. Green (1192) en 1997.

Se da la curiosa circunstancia de que los Clippers no tienen ningún número retirado. Ya fallecido, quizá Smith mereciese tal honor a título póstumo siendo como es el máximo anotador histórico de la franquicia.


4.- Bobby Wanzer

Escolta que jugó en los inicios de la liga para los Rochester Royals (actuales Sacramento Kings) a quienes representó en seis ediciones del “All Star Game” y con los que ganó el campeonato en 1951.

Elegido para formar el segundo mejor quinteto de la liga en tres ocasiones, jugó toda su carrera con los Royals con la particularidad de que sólo en su última temporada utilizó el número nueve, antes jugó con el, atención, 09. Ingresó en el “Hall of Fame” en 1987.

3.- Rajon Rondo


Todavía en activo, y por muchos años seguramente, alcanza el podium de esta lista gracias a su extraordinario paso por los Boston Celtics. A pesar de compartir focos con el “Big Three” (que él hizo “Four”) de Paul Pierce, Kevin Garnett y Ray Allen y que devolvió la durante tanto tiempo ansiada gloria de los Celtics consiguiendo el anillo en 2008 y jugando una final más en 2010.

En ese tiempo Rondo destacó por su dirección y su defensa, y nada hace presagiar que no pueda mantener ese nivel ahora que está en Dallas o en cualquier otro equipo. Otra cosa es el tiro exterior y sus porcentajes, si bien tiene tiempo (sólo tiene 28 años) para poder mejorar.


En las casi nueve temporadas que jugó para los Celtics, además del título, fue elegido para jugar cuatro “All Star Game”, lideró la liga en promedio de robos de balón en una ocasión y de asistencias por partido dos veces. También fue seleccionado para formar el segundo mejor quinteto en su año rookie, el segundo mejor quinteto defensivo dos veces, otras dos el mejor, y para formar parte del tercer mejor quinteto de la liga en 2012.

2.- Tony Parker


Base escurridizo capaz de jugar al contraataque o de dirigir el ataque posicional con solvencia (seguramente gracias en este caso a los sistemas y el juego colectivo de los Spurs). Pese a su aparente fragilidad es capaz de conseguir multitud de puntos dentro de la zona gracias a su velocidad para driblar contrarios hacia la canasta. Especial mención para su habilidad con los reversos.

Elegido dentro del mejor quinteto rookie en su año de debut en la liga, ha sido seleccionado para jugar seis “All Star Game”, y tres veces en el segundo quinteto ideal. Ganador de cuatro títulos con los Spurs, es el primer jugador europeo en conseguir el MVP de una final de la NBA (2007).


Con la selección francesa tiene medallas de los tres metales en campeonatos de Europa: bronce (2005), plata (2011) y oro en 2013 siendo elegido además mejor jugador del torneo.

1.- Bob Pettit


El palmarés colectivo de Pettit se reduce a un solo campeonato de la NBA ganado (ya quisieran al menos un título muchas otras leyendas que se fueron de vacío) en 1958 con los St. Louis Hawks (actuales Atlanta Hawks) y perdió otras tres finales ante los todopoderosos Celtics de la época.

Recitar todo su palmarés individual puede aburrir por extenso, pero recordaré que fue once veces “All Star” (todas las temporadas que estuvo en la liga) siendo MVP de ese partido en cuatro ocasiones, fue MVP de la temporada regular dos veces, y a buen seguro que hubiese sido elegido MVP de la final que ganó si entonces hubiese existido tal galardón.

Fue rookie del año en su temporada de debut en la liga, y fue elegido todas las temporadas que jugó en ella en el mejor quinteto menos en la última que lo fue en el segundo… seguramente porque sólo jugó 50 de los 80 partidos posibles.

Jugó toda su carrera para los Hawks con los que promedió 26 puntos y 16 rebotes por partido siendo el máximo anotador y reboteador de la historia de la NBA cuando se retiró. Su número como no podía ser de otra manera está retirado por los Hawks, y fue incluido en el Hall of Fame en 1971 además de formar parte de la lista de los cincuenta mejores jugadores de la historia de la NBA elegidos con motivo del cincuentenario de la liga en 1996.

Pettit está considerado como el predecesor de lo que hoy en día conocemos como ala-pivot. Cualquier debate sobre quien es el mejor ala-pivot de la historia estaría vacío si no incluyese a esta leyenda del baloncesto. Dado el enorme paso del tiempo transcurrido desde que protagonizó sus hazañas nunca está de más recordarlo.

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