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jueves, 2 de octubre de 2025

Hemeroteca (22): Lakers campeones del 2000

Por Jorge

Este 2025 se cumplió un cuarto de siglo del primer anillo de Los Ángeles Lakers de Shaquille O´Neal, Kobe Bryant y Phil Jackson, luego de jugar las finales contra los Indiana Pacers de Reggie Miller dirigidos por el legendario Larry Bird.

El líder de aquellos Lakers en la pista fue un O´Neal imparable que terminó el curso siendo el máximo anotador, M.V.P. del partido “All Star” (compartido con Tim Duncan), M.V.P. de la temporada, y M.V.P. de las finales después de promediar 38 puntos, 17 rebotes, 3 tapones y 2 asistencias en los seis partidos de aquella serie final.



Shaq uno de los “cachondos” por antonomasia de la historia de la NBA, le daba por ponerse motes a cual más extravagante, y en aquella época se sacó el de “El gran Aristóteles” una vez conseguido el premio al mejor jugador de la temporada, y basado en una cita atribuida al filósofo griego que decía: "La excelencia no es un acto singular, sino un hábito".

Sin duda, aquel curso como en varios de los siguientes, el pívot demostró una y otra vez su dominio en la pintura con una combinación de tamaño y agilidad que le hacían imparable, hasta el punto de añadir otros dos títulos más a ese del año 2000 y redondear un estupendo triplete angelino.



Miguel Ángel Paniagua, muchos años agente de jugadores (del mítico Fernando Martín, y por ejemplo, trajo a España a Kevin Magee si no recuerdo mal), hacía referencia entonces a aquel apodo de Shaq en su columna semanal en la revista “Gigantes del Basket” (nº 762).

Productos NBA
También ese año 2000 fue la primera vez si no me equivoco que, casi de manera inmediata, los aficionados de la NBA pudimos disfrutar de algunos productos de recuerdo de aquel éxito deportivo, pues aunque ya por entonces existía internet, estaba lejos de ser lo que es hoy, especialmente en materia comercial, y conseguir aquellos “recuerdos” deportivos no era entonces ni fácil ni habitual.

Así podíamos ver al finalizar el sexto y definitivo partido de la final, como los jugadores de Lakers se ponían la típica camiseta conmemorativa del título (ver foto de Kobe luciéndola junto a Shaq arriba en la portada de “Gigantes”). Y pocas semanas después, gracias a la “Revista Oficial NBA” se podía adquirir esa prenda.

Además, también se pudo conseguir una revista (en inglés) de gran formato, “The big title”, que repasaba aquel campeonato con más de 150 fotografías sobre un papel de gran calidad, y 112 páginas para resumir los mejores momentos de esa temporada 1999-2000.

La revista hacía hincapié en la serie final contra Indiana, pero también se recordaba el MVP del curso para O´Neal…
...se hacía semblanza de Phil Jackson…
se reconocía el despegue de Kobe Bryant como pieza más importante del equipo, sólo por detrás de O´Neal… … y hasta se repasaba también parte de la historia del mítico equipo de púrpura y oro.

25 años del recuerdo de un título, pero también de una época en la que la comunicación en papel todavía tenía su valor.

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jueves, 16 de enero de 2025

Polémica NBA: Muchos triples, menos juego de pívot (I)

Por Jorge

Una polémica que se viene arrastrando entre los seguidores de la NBA desde hace unos cuantos años tiene que ver con la queja por el exceso de triples, que influye en la cada vez mayor ausencia de juego en el poste bajo. Como aficionado desde hace unas cuantas décadas reconozco que no me gusta ese abuso del triple, pero tampoco me dejo arrastrar por la nostalgia porque igual que ahora no me parece que el triple sea la panacea, tampoco lo era en el pasado el juego basado en surtir de balones al pívot.

Y al respecto de esta controversia, tanto quienes se quejan del triple como los que están a favor, acuden a sentencias contundentes y tal vez convendría hacer alguna matización para salir de generalizaciones que convierten todo en blanco o negro, porque a lo mejor hay grises sobre los que venga bien reflexionar, y es que la clave seguramente esté en el equilibrio.

Ritmo NBA
“Ritmo NBA” es un programa que se emite semanalmente en Youtube y que analiza detalles de la NBA de la mano de Álvaro Martín y el “coach” Carlos Morales. Y en el siguiente vídeo (de hace poco más de un mes) comentaron acerca de la polémica sobre el exceso de lanzamientos de tres al hilo de una pregunta que le habían hecho al entrenador de los Lakers, J.J. Redick, exjugador que precisamente destacó por su tiro de tres puntos, con un acierto del 41,5% a lo largo de su carrera.



Para quienes no vayan a pinchar y ver el contenido del vídeo, aunque les recomiendo pasarse por ese canal, les resumo. A la pregunta de cómo se lanzan tantos triples si el porcentaje general de la liga se mantuvo estable (alrededor del 36%), el entrenador angelino dice que el aumento de intentos se debe a que si no tiras de tres no puedes jugar en la liga. Luego en el análisis que hacen se citan porcentajes de algunos jugadores que se tiran hasta las zapatillas con acierto muy pobre, y terminan por considerar que lo que de verdad molesta al aficionado son los fallos más que el número creciente de tiros.

Curry, la estadística avanzada y el exceso de autoestima
También, el pasado mes de diciembre, después de un partido extraordinario desde la línea de tres puntos entre Golden State y Dallas, el legendario Shaquille O´Neal, comentó que Stephen Curry era el “culpable” del exceso de triples de la NBA actual. Y quizás no le falte razón… aunque tal vez sea de todos aquellos que se comportan como si tuvieran su nivel cuando en realidad no lo tienen.

Curry es el mejor triplista de la historia de la NBA, no sólo por ser el que más anotó, sino también por su capacidad de ampliar el rango de tiro y de anotar tras bote a niveles que nunca vimos antes. Y como pieza fundamental de la consecución de títulos para Golden State (cuatro anillos más otro par de finales), bien puede ser el responsable de que el resto de equipos haya buscado imitar el estilo de aquellos Warriors… aunque sólo sea en cuanto al lanzamiento de tres puntos.

Ojalá hubiese más Curry, pero ni los hay ni los habrá. Sin embargo, la estadística avanzada tomada ahora como el sanctasanctórum del juego decide que el triple está por encima del resto de opciones, y muchos entrenadores creen a pie juntillas en esto, hasta el punto que prefieren un triple “mal tirado” a un tiro de media distancia en “buena posición” a juzgar por lo que vemos en muchos partidos.

Nadie duda, ni siquiera los que somos de letras, que un triple vale más que un doble, pero la estadística avanzada no deja de ser una abstracción aislada del juego, mientras que los partidos dejan ver muchas veces que la media distancia o el poste bajo pueden ser mejor opción que el tiro de tres.

Selección de tiro: ¿qué es un buen/mal tiro?
Curry se ganó lanzar los tiros como le den la gana porque es capaz incluso de anotar tiros que serían considerados como “malos tiros” para otros. La clave es determinar qué es un buen o mal tiro, y sobre todo reconocerlo rápidamente en juego, es decir, tomar la mejor decisión en función de las opciones que se presentan.

Así un triple a pies quietos tras un pase extra, después de un rebote de ataque, luego de dividir la defensa y doblar o jugando un dentro-fuera no tengo ninguna duda de que es un buen tiro… aunque se falle. Ahora bien, tirar después de cuatro o cinco botes y diversas filigranas frente a un defensor (o más) a un palmo no me lo parece… aunque luego entre. Y sólo puedo aceptar excepciones que confirman la regla para una serie de jugadores cuyo nivel de acierto en esas circunstancias es medio-alto y siempre que el juego no permita una opción mejor.

Ahora todo el mundo puede tirar triples (sino no puedes jugar en esta liga, ya lo dice Redick), pero una cosa es que tengan capacidad de tirarlos y otra de meterlos con un porcentaje más que aceptable. Cualquiera puede ser considerado tirador, que hasta mi vecino del tercero aunque lo más redondo que vio sea una tableta de chocolate, si le doy una pelota y tira puede que enceste, pero de ahí a considerarlo metedor… vamos, que no me la jugaría con él. Y, sin embargo, en la NBA de hoy da igual quien la tenga, que parece que todos tienen una “excesiva autoestima” como para tener carta libre y poder tirar como si no hubiese un mañana, haciendo todos suya esa máxima de los tiradores que dice que aún en un mal día hay que seguir tirando confiando en que el siguiente tiro acabará dentro.

Esa confianza excesiva lleva a ver más “chuflas” que nunca con partidos en los que no faltan media docena de tiros que no tocan aro por forzar en exceso desde la larga distancia, renunciando en muchos casos a situaciones de tiros de media distancia “fáciles” en los que ni siquiera se mira el aro para buscar cualquier otra opción por detrás de la línea de tres aunque acabe siendo más difícil.

El tiro de media distancia está demonizado en esta era del triple. Sin embargo, jugadores como Kevin Durant (Suns) o Shai Gilgeous-Alexander (Thunder), anotan ese tipo de tiros con porcentajes tan altos que los triplistas de acierto medio-bajo no pueden equipararse con ellos desde el triple (ya no digamos lo que fallan más que una escopeta de feria). Y dentro de este rango se puede incluir el juego en el poste, al que me referiré en otra próxima entrada para completar esta reflexión sobre el exceso de triples y la queja sobre ausencia del juego de pívots.

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martes, 11 de febrero de 2020

Recuerdos de Kobe Bryant

Por Jorge

La primera noticia que tuve de Kobe Bryant fue en el verano de 1996 cuando se conoció que Jerry West, hombre fuerte de los despachos de Lakers por aquel entonces, traspasaba a Vlade Divac por un jovencito elegido en el draft por los Charlotte Hornets (número 13) que venía directamente del instituto sin pasar por el baloncesto universitario.

La primera sensación es que el manager general se había vuelto loco porque Divac era de los pocos jugadores fiables del equipo y además era el único pívot de garantías. Y por el contrario, ese chaval no dejaba de ser una incógnita que todavía no había cumplido los 18 años (23 de agosto de 1978).

Ahora bien, cuando Lakers fichó también ese verano (18 de julio de 1996) a Shaquille O´Neal, finalista con los Orlando Magic en 1995, los seguidores angelinos empezamos a soñar con volver a pelear por títulos una vez que se venía de una dura transición tras el fin del “showtime”.

Creo recordar que las primeras imágenes de aquel equipo me llegaron a través de un programa deportivo que emitía en abierto canal plus los sábados, “Transworld Sport”, y en el que se ofreció un reportaje sobre la pretemporada angelina con su concentración en Hawaii, y los seguidores “babeábamos” imaginando lo que podrían ser esos Lakers…

Recuerdo que el primer partido oficial de O´Neal con la camiseta de los Lakers, en el Staples, y frente a los Phoenix Suns fue retransmitido una tarde de viernes en diferido, con la narración de Andrés Montes y los comentarios de Santiago Segurola. Algunos esperábamos también el debut de Bryant…



…pero no jugó. Y su debut oficial tuvo que esperar un par de días cuando los Minnesota Timberwolves visitaron L.A. y Kobe falló un tiro jugando 6 minutos y 22 segundos. No sería hasta su primer partido en el Madison cuando Bryant anotaría su primer punto de tiro libre.



Lo cierto es que aquel curso Kobe jugó menos de lo que hubiera querido (poco más de 15 minutos por partido), probablemente porque siendo físicamente bueno, estaba falto de músculo, y además Del Harris quizás era un entrenador algo conservador al que le bastaba con explotar a Shaq como figura principal del equipo.

En cualquier caso, Bryant dejó entrever su clase y todos seguíamos soñando (seguramente como él) de poder verle crecer…



Y justo después de su primera temporada en la liga tuve la suerte de poder ver a Bryant en persona. Era el final del verano, septiembre de 1997, y Kobe estaba en Madrid a través de la firma de zapatillas que le calzaba, firmando autógrafos en un conocido centro comercial, y allá que fui con mi ejemplar de la revista “Gigantes” de la que era portada con motivo de su participación en el concurso de mates que ganó en el “All Star Weekend” de Cleveland.



No sé cómo me enteré de aquella firma, imagino que lo vi en alguna publicación, tal vez en la propia “Gigantes”, y la verdad es que no estaba especialmente emocionado por ir a ese acto promocional, de hecho fui porque me pillaba de camino… Y lo cierto es que cuando llegué a la planta de deportes de aquellos grandes almacenes, no era especialmente larga la cola que había, y mientras esperaba vi por allí a una guapa mujer negra que deduje, y no me equivoqué, que era su madre. Mientras él compartía mesa con otro joven que tenía pinta de ser un colega.

Bryant tenía su cabeza cubierta por un gorro de la marca que le patrocinaba, y que escondería su nuevo look para la temporada que estaba por empezar, con el pelo largo, lejos de la cabeza rapada que había lucido el curso anterior.

Cuando llegó mi turno, le ofrecí mi revista para la firma (al resto les firmaba un poster promocional de su marca) y después de hacerlo, le ofrecí la mano en señal de agradecimiento, y puedo aseguraros que entonces sí, quedé impresionado. Me agarró con tal decisión y fuerza, y me miró a los ojos serio y firme, que os diría que hasta que en cierto modo me acongojó. Mirándole, me llamó la atención su antebrazo, fuerte y definido, sin duda fruto de un trabajo duro de gimnasio durante la pretemporada que pretendía cambiar el tipo más enclenque que había lucido anteriormente.

Ese autógrafo es el único que tengo de una celebridad, antes lo intenté con “Magic” Johnson, pero no pudo ser. Y lo guardo con cierto orgullo y lo comparto en la imagen que podéis ver al inicio de este texto.

Mencionando algunos avatares de su carrera y el recuerdo que tengo de ellos, tengo que decir que inicialmente me gustaba su técnica y elegancia de juego, pero tenía dudas sobre su estilo demasiado “chupón”, aunque siempre confiaba que se adaptaría para jugar más en equipo como así ocurrió en cierto modo después…

…y también tengo que decir que en la “disputa” que manteníamos los aficionados entre él y Shaq, mi favorito era O´Neal… y probablemente sigue siendo así. Eso sí, también le defendí siempre de aquellos que concedían todo el mérito de los anillos de aquella época a Shaq, y por ejemplo me alegré de su actuación vital en el cuarto partido de las finales del año 2000 cuando con Shaquille con problemas de faltas tuvo que ver como resolvía el partido el joven Bryant para dar una ventaja de 3-1 a los Lakers (frente a los Indiana Pacers) en su camino al título.



Por cierto, por aquellos años era abonado de canal plus, por lo que pude ver algunos partidos magníficos de esta pareja, y recuerdo dos en particular, uno el séptimo partido de las finales del oeste de 2000 en el Staples con Lakers entrando en el último cuarto con una desventaja tal contra los Blazers, que no invitaba al optimismo... y se consiguió dar la vuelta al marcador; y por otro lado, también el séptimo de la final del oeste de 2002 en Sacramento contra los Kings que se tuvo que ir a la prórroga para decidir qué equipo jugaba las finales aquel curso.

Un bonito recuerdo que tengo de aquellos tiempos que toca en cierto modo a la figura de Bryant, es que el primer equipo que entrené tuvo la deferencia de regalarme por mi cumpleaños la camiseta morada de los Lakers con el número 8. Nunca olvidaré esa sorpresa inesperada dentro del vestuario abriendo el regalo y emocionado por tal detalle. Esa camiseta la utilizo poco, pero suelo echarle un ojo en el armario para recordar ese entrañable momento, y lógicamente la lucí estos días para ir a jugar al baloncesto y homenajear modestamente así a Kobe Bryant anotando algunas canastas.

Después de los anillos de 2000, 2001 y 2002, aquella relación que se comentaba que era exclusivamente deportiva entre Shaq y Kobe, se rompió después del varapalo de la derrota en las finales de 2004 contra los Detroit Pistons, una vez que a esa pareja se había unido otras dos estrellas, aunque venidas a menos, como Karl Malone y Gary Payton. Y no me entraba en la cabeza que por muy diferentes que fueran lejos de la pista, no fueran capaces de continuar juntos dentro por una cuestión de egos. Y por supuesto, para mí el perdedor y culpable de esa situación fue Kobe, y en cierto modo así se demostró después, ya que O´Neal se marchó a Miami donde jugó un par de finales de conferencia y ganó el anillo en 2006 junto a Dwyane Wade, mientras Bryant se dedicaba a destrozar estadísticas individuales… sin opciones ni tan siquiera de acercarse a pelear por el título.

Eso sí, en aquella época no dejaba de disfrutar de sus hazañas individuales, y si hay que destacar alguna, como no, la noche de los 81 puntos, que no recuerdo como me llegó la noticia, si a través de internet o de la televisión, pero lo que sí recuerdo es que por entonces no era abonado de canal plus, pero habiendo traspasado ese abono a mi hermano, le llamé inmediatamente una vez que me enteré que iban a repetir el partido, para que me lo grabara. Así que tuve que esperar algunos días para poder ver esa exhibición, sin saber si había abusado del tiro forzando, si había jugado los minutos de la basura con el resultado ya decidido… y la verdad es que me quedé alucinado viéndolo y comprobando que salvo algún tiro, todos habían sido necesarios para conseguir la victoria.



Luego del merecido MVP de 2007, Kobe recibiría un regalo inesperado que nos pilló por sorpresa a todos los seguidores españoles de los Lakers. A mí particularmente me pilló la noticia del traspaso de Pau Gasol de Memphis a L.A. (febrero de 2008) escuchando la radio mientras me duchaba recién llegado de entrenar, y no me lo podía creer. Además prácticamente a cambio de nada… aunque en la operación estuvieron implicados los derechos sobre Marc Gasol que drafteado por los Lakers en 2007 (número 48 en segunda ronda) pasaban a los Grizzlies. En cualquier caso entonces se pensaba en el presente y con la llegada de Pau se abrió otra puerta para que volvieran los triunfos…

…y lo cierto es que llegaron muy pronto porque se jugaron las finales de la NBA ese año contra el “Big Three” de los Boston Celtics. Todo un éxito si tenemos en cuenta de donde se venía… si no fuera porque siempre es un fracaso la derrota para competidores como Gasol y sobre todo Bryant.

El verano de 2008 trajo otro reconocimiento en forma de medalla de oro olímpica para Kobe Bryant, que ejerció de capitán de un equipo estadounidense denominado “Redeem Team” que tuvo entre ceja y ceja el empeño de redimirse de sus anteriores fracasos para conseguir el primer puesto de los juegos olímpicos una vez que lo habían perdido en 2004.



La conexión Kobe-Gasol también se produjo en esos juegos con Estados Unidos y España jugando posiblemente el mejor partido de baloncesto FIBA de la historia, dejándonos una actuación vital de Bryant en el último cuarto para ganar el oro ante el empuje de Pau y los suyos. Como se supo después, aquella situación trajo una anécdota del carácter ganador y motivador de Kobe, que dejó su medalla de oro olímpica en la taquilla de Pau en el vestuario de los Lakers para recordarle quien era el ganador, pero también para animarle a que no volviera a perder aquel año las finales…

No sé hasta que punto eso motivo a Gasol, pero lo cierto es que esta vez sí, los Lakers ganaron los anillos de 2009 (contra Orlando Magic) y 2010 (contra los Celtics), y con Kobe recogiendo también los premios de MVP de sendas finales. Y así al fin había conseguido Bryant salir de la alargada sombra de Shaq en lo que a títulos y reconocimiento se refería para entrar ahora sí en el Olimpo de los mejores de la historia.

Después de ese verano de 2010, concretamente en octubre tuve el honor de volver a ver Kobe Bryant otra vez en vivo, pero esta vez en acción, sobre la pista de baloncesto. Los Lakers jugarían entonces un partido amistoso de pretemporada en el Palau Sant Jordi de Barcelona contra el Barça, y una vez que se conoció esa posibilidad meses antes, compré un par de entradas y hasta allí que fui con un amigo. No eran las mejores localidades, el precio de éstas no estaban a mi alcance, pero en cualquier caso pude ver a Bryant y a los Lakers vigentes campeones en directo… aunque terminaron perdiendo el partido, cosa que por supuesto era lo de menos.

El recuerdo más nítido que tengo de aquel partido fue el pique que se marcó Kobe con Pete McKeal, que por cierto, era un jugador físicamente notable en la ACB de aquella época, y sin embargo parecía uno más ante la imponente figura de un Bryant que seguramente se había machacado en el gimnasio aquel verano. Vídeos, fotos y todo lo que viví sobre aquel encuentro ya lo compartí en otra entrada del blog, así que no me extenderé aquí otra vez.

Kobe y Pau volvieron a encontrase un par de años después en otra final olímpica (Londres, 2012) con el mismo resultado, victoria estadounidense, y nueva muestra de cariño y respeto de Bryant hacia él y en general hacia todo el combinado español.

Y aquel sería el último gran éxito colectivo de Bryant una vez que el paso del tiempo, el cambio de estilo de juego, las lesiones y la pobre gestión en los despachos angelinos (que no se recuperaron de la salida de Phil Jackson del banquillo) le llevaron a vivir sus últimos años haciendo crecer su figura al superar su dura lesión en el Aquiles, menudo recuerdo ese también… pero con pocas victorias.

Su última temporada recibió el agasajo de las aficiones en cada última visita que hacía Lakers, y si bien no me gustó que se “arrastrase” cuando ya no había posibilidades competitivas, y en cierto modo lastrando las opciones de mercado por su alto contrato, todo valió la pena gracias a la guinda de su último partido.

¡50 tiros! ¡60 puntos! Y como en los 81, otra vez decisivos para conseguir la última victoria de su carrera.



Luego vendría la retirada de sus dos números, el Óscar por el cortometraje de animación que reflejaba como había sido su trayectoria baloncestista, y su implicación con los más jóvenes pero también con los profesionales por enseñar sus trucos para mejorar su juego, y en particular en el ámbito del baloncesto femenino… hasta su trágica muerte.



Para terminar con este repaso a los recuerdos más relevantes que me quedan de Kobe Bryant, posiblemente el más destacado desde el punto de vista deportivo es aquel que por lo sabido de él, le imaginabas siempre entrenando, esforzándose por mejorar, analizando detalles del juego, y en general, viviendo apasionadamente cada momento relacionado con el baloncesto. Sin duda toda una fuente de motivación para quienes amamos el baloncesto.

Un ejemplo que puede ilustrar ese amor por el juego es que si bien durante su carrera Kobe fue en ocasiones acusado de ir deliberadamente a por el MVP de algunos partidos “All Star” (ganó cuatro de esos premios en 2003, 2007, 2009 y 2011), pero lo cierto es que posiblemente fuera de los últimos jugadores que se tomó realmente en serio ese partido, y así recuerdo algunos piques, e incluso esfuerzos defensivos que no se consideran propios de tal evento, y es que él encontraba cualquier resquicio para motivarse y dar lo mejor de sí mismo en cada ocasión.



Kobe Bryant jugó aproximadamente 1800 partidos en su carrera si contamos temporada regular, playoffs, amistosos, partidos de las estrellas y con la selección de Estados Unidos. Y puedo decir que como aficionado de los Lakers, fácilmente le vi en el 70% de ellos, y quizá me quede corto, con lo que puedo decir orgulloso que disfrute de su juego. Afortunadamente internet facilita que hoy en día se tengan al alcance muchos de esos partidos y multitud de reportajes que ayudaran a los aficionados a mantenerle en el recuerdo. Por mi parte, sólo quise compartir con todos algunos de los que me quedaban en la memoria, especialmente los que pude vivir en vivo. Sigamos disfrutando de su juego y de sus enseñanzas.

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domingo, 2 de febrero de 2020

El lagunero… El día que no quisimos vivir

Por Jorge

Iniciado el mes de febrero tocaría que el lagunero repasara la última quincena de la temporada de Lakers, pero la muerte de Kobe Bryant cambia esa dinámica porque el pesar hacen imposible referirse ahora a la competición.

Muchas leyendas del baloncesto murieron, pero cuando se produce de manera repentina y trágica (como ocurrió con Fernando Martín o Drazen Petrovic en sendos accidentes de tráfico), cuesta asimilarlo como ejemplificó Pau Gasol, compañero, rival y amigo de Bryant, porque se produce un shock que te deja hecho polvo:



Al igual que ocurre con la muerte de otros personajes históricos de la vida pública, todos recordaremos el momento en que nos enteramos del fallecimiento de Kobe, qué hacíamos y qué sentimos.

En mi caso la noticia me llegó, como no, viendo baloncesto. Miraba por televisión un partido de la liga femenina, Valencia Basket-Perfumerías Avenida, a la vez que hacía otros quehaceres, y fue entonces cuando Marta Fernández, la exjugadora y comentarista de teledeporte, dijo que le estaba llegando por twitter información sobre el fallecimiento de Bryant. Y aunque a la vez que veía el partido estaba a otras cosas, me sobresalté: “¿CÓMO?”

Inmediatamente también fui a las redes sociales y revisé incrédulo lo que se decía en ellas. Los grupos de whatsapp de baloncesto eran un hervidero de comentarios. La casualidad hace que tenga un amigo viviendo en California, y nos fue contando lo que allí se decía a través de la televisión americana.

No queríamos creerlo, confiábamos en que el característico sensacionalismo de TMZ estuviese mostrando otro ejemplo de rumor que se iba a perder en el limbo por ausencia de confirmación… pero por desgracia no fue así.

La verdad es que al principio, aunque sobrecogido, esa sensación de no querer aceptar esa realidad hizo que no me sintiera especialmente afectado, pero según fueron pasando los minutos y las horas la tristeza se fue adueñando de mí, y todo se podría resumir en el mensaje de whatsapp que envió un amigo entrenador, breve y claro:

“Tengo un malestar encima… ¡Qué pena!”

Los comentarios posteriores de muchos aficionados al baloncesto, y especialmente de los Lakers, coinciden en que esta muerte se siente como si fuese la de un amigo o hasta de un familiar. Y es que no olvidemos que para quienes le vieron jugar (literalmente) durante más de mil partidos (liga regular, amistosos, playoffs, all star, selección estadounidense), así como en innumerables reportajes y entrevistas, leyendo artículos o disfrutando de sus espectaculares fotografías, como es mi caso, ciertamente se convirtió en una presencia deportivamente hablando muy cercana, y es lógica esa tristeza por su muerte.

Las muestras de reconocimiento que se dieron hacia Kobe Bryant una vez que se conoció la tragedia del accidente de helicóptero que le costó la vida a él, a una de sus hijas y a otras siete personas fueron multitudinarias, y aquí recopilo algunas de las que me parecen más relevantes para que comprobemos la magnitud de su figura como icono del baloncesto y del deporte en general.

El máximo anotador de la historia de la NBA, Kareem Abdul-Jabbar, alabó su figura más allá de su condición de leyenda del deporte:



Además otros legendarios como “Magic” Johnson, Shaquille O´Neal, Michael Jordan, y por supuesto la NBA, mostraron sus condolencias y pesar, pero también otros deportistas como Rafa Nadal, o personajes de renombre en la vida pública como Barack Obama:













También sus rivales mostraron su respeto como en el caso de la selección española, contra la que Kobe jugó con la selección estadounidense las finales olímpicas de 2008 y 2012:



La misma noche del día de su fallecimiento los homenajes se sucedieron en todas las canchas donde se jugaron partidos:





Y fue especialmente emotivo ver a algunos jugadores llorando antes de empezar a jugar, e incluso durante el juego, y las declaraciones con voces rotas por el dolor de algunos entrenadores.

Días después, y una vez que los Lakers aplazaron el derbi angelino con los Clippers, otros equipos se dedicaron a realizar homenajes a Kobe, con especial mención para los vídeos emitidos por los Sixers, equipo de la ciudad natal de Bryant, el del rival por excelencia de los Lakers, los Boston Celtics, y el de los vecinos Clippers:







Y entonces los Lakers jugaron su primer partido tras la muerte de Bryant en el Staples contra los Blazers el pasado viernes, y como no podía ser de otro modo se sucedieron los gestos emocionantes recordando a Kobe:





James Worthy, mítico alero de los Lakers del “showtime” y ahora comentarista del equipo, comentó en su primera intervención tras el fallecimiento de Kobe que animarse los unos a los otros era lo único que podían hacer los tristes seguidores angelinos…



...y añadiría que Bryant nos dejó multitud de recuerdos, y ese es el consuelo que nos queda a los aficionados, ahora nos queda poder seguir disfrutando de su juego y sus enseñanzas.

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sábado, 25 de marzo de 2017

El lagunero opina… (72) Lakers 130 Wolves 119

Por Jorge


Triste es para el aficionado de siempre, que en la noche en la que se descubría la estatua que homenajeaba al legendario Shaquille O´Neal en los exteriores del Staples Center, se viviese esta victoria como si fuese casi un partido de playoffs, cuando Minnesota está tan a la deriva como los propios Lakers.

El partido comenzó con un ritmo más bien bajo y con las anotaciones de Wiggins (12 puntos) y Clarkson (10) como lo más destacado del primer cuarto (26-27).

Luego el quinteto agresivo, tanto en defensa como en ataque, de Lakers (Ennis, Nwaba, Brerwer, Nance y Robinson), aceleraba para adelantarse en el segundo cuarto… hasta que volvieron algunos de los titulares y la defensa se fue al garete. Los 40 puntos de Minnesota en el segundo cuarto (con 12 de Towns) les mantenían por delante al descanso (54-67).

Wiggins (17), Towns (19) y Ricky Rubio (12 puntos y 7 asistencias) eran los mejores de los Wolves en la media parte.

8 puntos de JC y 9 de Randle en el tercer cuarto acercaban a Lakers (80-88) y en el último los 10 puntos del explosivo Brewer permitían empatar el marcador e incluso con una canasta de Randle se culminaba la remontada que terminaba en empate con un tiro libre de Wiggins y una prórroga por jugar.

El mejor de Lakers en el último cuarto y la prórroga fue Clarkson con 17 puntos y varios triples que hundieron a unos Wolves con muy buenos números individuales al final del partido, pero con derrota.

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viernes, 23 de diciembre de 2016

El lagunero opina… (32) Heat 115 Lakers 107

Por Jorge


En el día que Shaquille O´Neal, leyenda de ambos equipos, veía retirada su camiseta con el número 32 de los Heat (curiosamente luciendo en sus manos un anillo de campeón de Lakers), Miami consiguió una victoria en el día de la marmota de L.A. que repitieron el mismo guión que en su partido anterior frente a los Hornets.

Lakers tomaron el mando en el marcador con un parcial de 11-0 de inicio y con 10 puntos de Mozgov acabaron con ventaja en el primer cuarto (17-25).


Luego el segundo cuarto comenzó con una jugada de 4 puntos de Young, y entre él y Lou Williams (11 puntos) y Russell (8) con dos triples cada uno, mantuvieron la ventaja al descanso (53-60) frente a unos Heat que se mantenían en el partido con Whiteside haciendo daño en la pintura anotando10 de sus 14 puntos en ese cuarto.

Los Lakers tuvieron hasta 19 puntos de ventaja en el segundo cuarto (23-42), pero después de la ceremonia de retirada del número de O´Neal nuevamente vivió el equipo otro descalabro más, por no saber cerrar un partido que tuvieron controlado la mayor parte del tiempo, y van ya unos cuantos esta temporada.

Young con 11 puntos (tres triples) en el tercer cuarto aguantó el empuje de Miami que tuvo sobre todo a Justin Winslow como su referencia ofensiva en este tiempo, encargándose de poner a su equipo por delante por primera vez a falta de un minuto para finalizar este periodo, y que terminó liderando su equipo con un parcial final de 16-4 (82-80).

El último cuarto fue un intercambio de canastas que favorecía a Miami que estaba por delante, y el ataque pasó a estar en manos de Williams que anotó 14 puntos pero no fue suficiente para que L.A. recuperase la iniciativa en el marcador.

Así los Lakers dejan escapar otra victoria con una lamentable segunda parte (20 puntos anotados en el tercer cuarto y 33 encajados en el último) después de jugar un buen inicio, por no saber controlar el partido, y no sé a que detalles se referirá Walton, pero seguro que alguno será evitar que tu “estrella” del pasado draft se duerma en los laureles, y sin ningún tipo de presión defensiva pierda la pelota por no pasar medio campo en menos de 8 segundos.

Los Lakers no pudieron contar con el lesionado Nance ni con Randle de viaje a L.A. para asistir al nacimiento de su hija, y los mejores fueron Young (20 puntos con 5 triples) y Williams (27), que no pudieron hacer frente a los 21 puntos de Dragic y sobre todo los 23 puntos y 13 rebotes tanto de Whiteside como de Winslow (máxima anotación de su carrera).

Felices navidades baloncestísticas

El lagunero se toma un descanso hasta después del periodo navideño para volver con más ganas el próximo año, momento en el que habrá que analizar los próximos partidos, y hacer balance de la mitad de temporada.

Hasta entonces desear feliz Navidad a todos los aficionados al baloncesto, en especial para quienes siguen BA-LON-CES-TO, y particularmente para todos los seguidores de Los Angeles Lakers. Sigan disfrutando del juego, y no olviden que la jornada de Navidad es uno de los platos fuertes en estas fiestas:

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sábado, 16 de enero de 2016

Los mejores números 34 de la historia de la NBA

Por Jorge

Doscientos ochenta y dos jugadores de la NBA (y la ABA) llevaron el número 34 a sus espaldas, de los que ocho siguen utilizándolo en esta temporada 2015-2016.

Entre quienes lo utilizaron podemos encontrar a un viejo conocido de la ACB como Tony Massenburg, y al actual entrenador de los Dallas Mavericks, Rick Carlisle, que llevó ese número en sus tres temporadas ochenteras en los Boston Celtics.

Esta selección de los diez mejores de la historia destaca por los aleros y sobre todo por sus pivots.

10.- Xavier McDaniel

Alero de juego duro y agresivo, habitual de las trifulcas, vivió sus mejores años jugando para los Seattle Supersonics con los que promedió 21 puntos y 7 rebotes en seis temporadas.

Incluido en el quinteto ideal de rookies en su temporada como novato (1986), jugó un partido “All Star” en 1988.


9.- Charles Oakley

Ala-pivot rocoso que al igual que McDaniel solía estar metido en todos los rifirrafes, tenía un tiro de media distancia más que bueno al que añadía defensa y sobre todo rebote.

Inició su carrera profesional en Chicago formando parte del quinteto ideal de rookies tras su primer año en la liga (1986). Luego de ser moneda de cambio en un traspaso por Bill Catwright (lo que le privó de vivir los años dorados de los Bulls de Jordan), pasaría sus mejores temporadas en los New York Knicks con los que jugaría las finales de la NBA en 1994.

Lideró la liga en rebotes totales durante dos temporadas consecutivas (1987 y 1988), y formó parte del mejor quinteto defensivo en 1994, año en el que jugaría el partido “All Star”.


8.- Terry Cummings

El reverendo Cummings, miembro de la iglesia pentecostal, jugó como los anteriores también de alero, aunque más versátil y como mayor habilidad en el tiro y al poste bajo, desarrollando sus mejores años en la NBA en los Spurs de San Antonio en los inicios de la carrera de David Robinson, y sobre todo en los Bucks de Milwaukee.

Sin embargo su elección en el draft corrió a cargo de los Clippers (cuando estaban ubicados en San Diego) con los que sería elegido rookie del año en 1983.

Sus mejores temporadas serían la 1984-85 y la 1988-89 en las que jugaría los partidos “All Star”, además formaría parte del segundo mejor quinteto de la liga en 1985 y del tercero en 1989.


7.- Ray Allen


Líder de triples anotados (2973) en la historia de la liga (hasta que Stephen Curry alcance ese honor), ahora inactivo pero oficialmente aún no retirado, Allen representa el tiro en la NBA con una mecánica de ejecución impecable.

Jugó siempre con el número 34 (Bucks, Sonics, Heat) salvo en su paso por los Celtics donde no pudo jugar con ese número “por culpa” de otro integrante de esta lista de excelsos números 34.

Ganador de un anillo de campeón en Boston (2008), luego sumó otro título jugando en los Miami Heat (2013). Jugó diez partidos “All Star”, ganó el concurso de triples (2001), y fue elegido en el segundo mejor quinteto de la liga en 2005 y para el tercero en 2001.


6.- Paul Pierce


Único jugador en activo de la lista y siempre jugando con el 34 (Celtics, Nets, Wizards y ahora Clippers), Pierce representa el prototipo de alero. Hábil con el balón, puede anotar desde cualquier posición del campo y frente a cualquier defensor. Seleccionado en el mejor quinteto rookie en su temporada de novato (1999), ganó el premio MVP de las finales y el título con los Celtics en 2008. Jugó diez partidos “All Star”, y además fue seleccionado en el tercer quinteto ideal de la liga tres veces (2002, 2003, 2008) y otra en el segundo (2009).


5.- Clyde Lovellette

Jugó como pívot para los Minneapolis Lakers en los orígenes de la NBA, llegando a coincidir varias temporadas con el legendario George Mikan con el que alcanzaría el título en 1954. Título al que sumaría otros dos más jugando para los también míticos Boston Celtics (1963 y 1964) en un papel más secundario.

Seleccionado en el segundo mejor quinteto en 1956, jugó tres partidos “All Star”. Además de ganar títulos en la NBA, ganó el campeonato universitario de la NCAA (1952 con Kansas), y también el título olímpico (Juegos de Helsinki en 1952).

Los Lakers rinden homenaje a seis jugadores que contribuyeron al éxito de la franquicia cuando se encontraba en Minneapolis con un banderín que cuelga de su cancha y en la que se hace referencia a un Lovellette que forma parte del “Hall of Fame” desde 1988.


4.- Charles Barkley

Jugó con este número en los Sixers y luego en los Phoenix Suns con los que llegaría a jugar una final de la NBA en 1993.

Ala-pivot que en su momento luchó con Karl Malone por el título honorífico de mejor “power-forward” de la liga desde mediados de los 80 hasta principios de los 90, Barkley destacó por su fiereza reboteadora que le llevó a liderar la liga en ese apartado en 1987 pese a sus “escasos” 1,98 m, promediando 12 rebotes por partido al final de su carrera.

Jugó once partidos “All Star (MVP en 1991), y ganó el MVP de la temporada en 1993. Fue elegido cinco veces para el equipo ideal de la liga y otras cinco en el segundo mejor quinteto.

Dos veces campeón olímpico con Estados Unidos (1992 y 1996), fue el máximo anotador del considerado como mejor equipo de la historia del baloncesto, el “Dream Team” que jugó los Juegos Olímpicos de 1992.

Seleccionado como uno de los cincuenta mejores jugadores de la historia de la NBA con motivo del cincuenta aniversario de la liga en 1996, Barkley tiene su número retirado por los Philadelphia 76ers y los Phoenix Suns. Además entró a formar parte del “Hall of Fame” en 2006.


3.- Mel Daniels

Fallecido a finales de 2015, Daniels fue un pívot que jugó toda su carrera en la ABA salvo unos testimoniales once partidos en su última temporada como profesional en los New York Nets de la NBA.

Rookie del año en 1968 jugando para los Minnesota Muskies, sus mejores años transcurrirían en las seis temporadas que jugó para los Indiana Pacers con los que conseguiría el premio MVP de la temporada en 1969 y 1971, ganando tres campeonatos (1970, 1972 y 1973).

Jugó siete partidos “All Star” siendo MVP en 1971, y fue elegido cuatro veces en el mejor quinteto de la ABA (incluido en su año rookie). Alcanzó el mejor promedio de rechaces en tres temporadas, y es el mejor reboteador total de la historia de la ABA.

El número 34 fue retirado por los Indiana Pacers en su honor, y forma parte del “Hall of Fame” del baloncesto desde 2012.


2.- Shaquille O´Neal


Probablemente el pivot más devastador que jugó en la historia de la NBA gracias a esa combinación de fuerza y agilidad que le permitían desplazar por la pista su 2,16 m y sobre todo sus en algunos casos cerca de 150 kilos.

Injustamente, a mi modo de ver, menos considerado que otros jugadores por la superioridad física que tenía respecto de sus rivales, lo cierto es que era hábil con el balón en las manos, pasando y también botando como se puede ver:


O´Neal jugó sus mejores años en la NBA con el 34 en Los Ángeles Lakers (1996-2014), y con ese número a la espalda sería campeón de la NBA tres veces consecutivas (2000-02) siendo nombrado en todos los casos mejor jugador de las finales. Además sería elegido MVP de la temporada en 2000, y en esos años jugó siete partidos “All Star” (MVP en 2000 y 2004) y sería elegido en seis ocasiones para formar parte del mejor quinteto de la NBA y tres veces en el segundo mejor quinteto defensivo.

Los Lakers retiraron el 34 en su honor y actualmente está nominado para ingresar en el “Hall of Fame”, logro que a buen seguro conseguirá en este año 2016.


1.- Hakeem Olajuwon


Si Shaq fue el pivot más demoledor, Olajuwon probablemente sea el mejor juego de pies que pasó por las zonas de la NBA. De movimientos gráciles y elegantes, el pívot de origen nigeriano sigue hoy en día dando lecciones a aquellos jóvenes que quieren aprender de sus movimientos, y no sólo pivots como se ve en el siguiente ejemplo:


Olajuwon jugó toda su carrera en Houston (también allí jugó en su periplo universitario) salvo en su temporada de despedida que lo hizo en Toronto. Con los Rockets ganaría los títulos de la NBA en 1994 y 1995. Palmarés colectivo al que puede añadir la medalla de oro olímpica ganada con Estados Unidos en 1996.

Su palmarés individual es tan envidiable como sus movimientos al poste bajo, incluyendo doce participaciones en el partido “All Star”, seis veces en el mejor quinteto de la liga, cinco veces en el mejor quinteto defensivo (mejor defensor en 1993 y 1994), MVP de la temporada en 1994 y mejor jugador de las finales de la NBA en 1994 y 1995. Líder en promedio de rebotes y tapones en un par de temporadas, es el máximo taponador de la historia de la NBA.

Houston Rockets retiró el número 34 en su honor, seleccionado como uno de los cincuenta mejores jugadores de la historia de la NBA en 1996, forma parte del “Hall of Fame” desde 2008.

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martes, 11 de marzo de 2014

Basket Music (7): Shaquille O´Neal

Por Jorge

El mundo del entretenimiento suele llamar a las puertas de los grandes deportistas como iconos populares que son para la sociedad, y los jugadores de la NBA no son una excepción. Así con mayor o menor fortuna algunos protagonizan películas, realizan cameos en series de televisión e incluso se atreven con el mundo de la música.

Un ejemplo en este sentido fue Shaquille O´Neal que en buena medida decidió en su día fichar por Los Ángeles Lakers no sólo por cuestiones deportivas sino también por la industria cinematográfica y del entretenimiento que está ubicada en la ciudad californiana a fin de explorar en esos campos y continuar su carrera musical.

O´Neal protagonizaría varias películas (Hollywood no ganó un futuro ganador del Oscar), y si bien tampoco tuvo una carrera musical especialmente exitosa, Los Ángeles le permitió mejorar sus contactos musicales, y le ayudó a seguir ampliando su discografía y a codearse con estrellas de la música.

Muchas de sus grabaciones contarían con todo tipo de colaboradores del mundo del rap como The Notorious B.I.GB, Method Man, Common, B-Real (de Cypress Hill), Ice Cube…


Asimismo él colaboraría con otros artistas participando en videos musicales o incluso aportando su voz, siendo su intervención más destacada la parte de rap del tema “2 Bad” de Michael Jackson:


Su tema de mayor éxito en las listas estadounidenses de rap fue “I Know I Got Skillz” que alcanzó el número 3 en 1993 con la colaboración del rapero Def Jef:



Por supuesto no faltan guiños al baloncesto en muchas de las letras de sus canciones como en “Shoot Pass Slam”:


La relación de Shaq con la música no se queda en sus discos sino que incluso se atrevió en su día a participar de la coreografía que preparó Jabbawockeez, grupo de baile hip-hop, para la presentación de los jugadores del “All Star Game” de la NBA en Phoenix en 2009:

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jueves, 2 de enero de 2014

¡Feliz y Baloncestístico 2014!

Por Jorge

BA-LON-CES-TO desea feliz año a todo el mundo, y en especial a los aficionados al baloncesto, que espero tengan muy bien apuntado en sus agendas el evento más importante a disfrutar este 2014: la Copa del Mundo de selecciones a celebrarse en España el próximo verano.

Para empezar bien este 2014 nada mejor que hacerlo con unas buenas sonrisas y carcajadas que son las que provocan algunos de los mejores gazapos, errores y situaciones jocosas que se viven cotidianamente en las pistas y alrededores de la NBA, y es que convendría recordar que el baloncesto además de deporte y competición es, y debe ser sobre todo, diversión:



Para aquellos que quieran disfrutar de estas “jugadas tontas” (como las denominó Ramón Trecet en el legendario “Cerca de las Estrellas”) todo el año, recomiendo que sigan semana a semana la sección "Shaqtin a fool" que tiene Shaquille O´Neal en la televisión estadounidense, y que hace una especie de ranking para elegir la “mejor”. Vaya risas que se marcan Shaq, Barkley y compañía:



¡Disfruten del Baloncesto en 2014!

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viernes, 2 de agosto de 2013

Los mejores números 32 de la historia de la NBA

Por Jorge

Doscientos jugadores han utilizado el número treinta y dos a lo largo de la historia de la ABA y la NBA. Incluido un ganador de la Copa ACB con el TDK Manresa, Tellis Frank, que jugaría su carrera NBA en varios equipos (Warriors, Heat, Wolves).


Sólo ocho de esos doscientos lo utilizaron durante la pasada temporada 2012-2013, entre ellos Blake Griffin, que está en buena línea de completar méritos en el futuro para ser incluido en este ranking de los mejores. Repasa la lista y opina: ¿quién falta?, ¿cambiarías el orden?

10.- Sean Elliott

Alero complementario en los Spurs campeones de 1999, jugó toda su carrera con este número que San Antonio retiraría en su honor. Fue el primer jugador que tras un trasplante de riñón jugó en la NBA.

Elegido en el segundo quinteto rookie ideal en 1990, fue dos veces All Star (1993 y 1996), y en su palmares también está el oro del Mundobasket de 1986 formando parte de la selección de Estados Unidos.


9.- Richard Hamilton

Ahora sin equipo tras su paso la temporada pasada por Chicago, jugó también con el treinta y dos en los Wizards y sobre todo en los Pistons con quienes ganó un título (2004) y jugó otra final (perdida contra los Spurs en 2007).

Alero tirador destacado por su alto kilometraje sobre la cancha para zafarse de sus defensores y por su excelente tiro de media distancia.

Elegido tres veces para jugar el All Star Game, jugó con el mismo número en Connecticut a la que llevó a ganar el torneo NCAA de 1999 del que fue nombrado mejor jugador. Su universidad retiró este número en su honor.


8.- Fred Brown

Escolta que jugó toda su carrera para los Seattle Supersonics que retirarían este número en su honor.

Apodado “Downtown” por su buen tiro de media y larga distancia, ganó el título con los Sonics en 1979. Seleccionado una vez para jugar el All Star, fue el mejor porcentaje (44%) en la primera temporada que la NBA instauró el tiro de tres puntos (1979-80).


7.- Billy Cunningham

Jugó toda su carrera NBA en Philadelphia con los que ganaría el título de 1967 junto a Wilt Chamberlain. También guiaría a los Sixers al título NBA desde el banquillo como entrenador en 1983. Miembro del Hall of Fame desde 1986, también fue elegido entre los cincuenta mejores jugadores de la historia NBA en 1997 con motivo del cincuenta aniversario de la liga.


Alero todo terreno, promedió 21 puntos, 10 rebotes y 4 asistencias a lo largo de su carrera, y se permitió el “lujo” de “bajar” a jugar un par de temporadas a la ABA con los Carolina Cougars siendo elegido MVP de la competición en 1973.

Elegido en el mejor quinteto rookie en 1966, fue seleccionado para jugar cinco All Star (uno en la ABA), además de ser incluido tres veces en el mejor quinteto de la liga. Por supuesto su número fue retirado por los Sixers.


6.- Bill Walton


Pivot de notables fundamentos técnicos al servicio del juego en equipo, utilizaría el número treinta y dos en Portland y en los Clippers (en San Diego y en Los Angeles).

Precedido de gran fama antes de llegar a la NBA debido a su exitosa trayectoria en UCLA con la que ganaría un par de títulos de la NCAA (1972 y 1973), apenas pudo desarrollar su mejor juego como profesional en tres o cuatro años debido a sus problemas con las lesiones que le llevaron a quedarse en blanco tres temporadas, y a jugar sólo 468 partidos (en 10 cursos) a lo largo de su carrera.

Dos veces All Star, llevaría a los Blazers a su mayor éxito deportivo en 1977 ganando el anillo de campeón siendo el MVP de las finales. Luego en 1978 fue MVP de la liga, y al final de su carrera en Boston (aunque aquí con el número 5) ganaría otro título (1986) y sería elegido mejor sexto hombre de la competición.

La NBA le seleccionó entre los cincuenta mejores jugadores de la historia de la liga con motivo del cincuenta aniversario de la competición en 1997, y forma parte del Hall of Fame desde 1993. Su número fue retirado por los Portland Trail Blazers. Su hijo Luke Walton juega actualmente en la liga y cuando fue traspasado a los Cavaliers en 2012 jugó también con este número treinta y dos, a buen seguro como homenaje a su padre.


5.- Shaquille O´Neal

Shaq rompe (también lo hace Walton y el tercero de esta lista) el “requisito” establecido inicialmente para poder entrar a formar parte de un ranking de esta naturaleza pues en su caso no jugó diez temporadas totales (9) con este número ni al menos cinco con un mismo equipo (4 en Orlando).


Con los Magic utilizando este número fue elegido rookie del año (1993), seleccionado para jugar cuatro All Star Game, y disputó una final (1995, frente a los Rockets). Y durante sus tres temporadas y media en Miami también con el treinta y dos, además de destacar por su notoriedad, fue pieza importante en el título de los Heat (2006) además de añadir tres participaciones más en el All Star, y su inclusión en el mejor quinteto de la liga en 2005 y 2006.


4.- Kevin McHale


Quizá sorprenda una posición tan alta para este ala-pivot destacado por su juego en el poste bajo sin hacer mucho ruido pero con gran habilidad en sus movimientos de pies y mucho acierto en el tiro.


Formó parte de uno de los mejores “frontcourt” de la historia del baloncesto en los míticos Celtics de los 80 junto a Larry Bird y Robert Parish para ganar tres anillos de campeón de la NBA (1981, 1984, 1986).

Siete veces All Star, dos veces elegido mejor sexto hombre de la liga (1984 y 1985), tres veces en el mejor quinteto defensivo (tres más en el segundo), y parte del mejor quinteto de la liga en 1987. Miembro del Hall of Fame desde 1999.


3.- Julius Erving


El “Doctor J” sólo jugó cinco temporadas con este número, todas en la ABA, dos en los Virginia Squires, y sobre todo tres en los New York Nets (actuales Brooklyn Nets), pero su impacto en el juego y por supuesto méritos deportivos como ganar el título de la ABA en 1974 y 1976 valen para incluirle en esta lista de los mejores números treinta y dos de la historia.


Además luciendo este número, que por cierto retiraron los Nets mientras estaba en activo (en su última visita siendo jugador de los Sixers) sería cinco veces All Star de la ABA (ganando tres MVP del partido), cuatro veces elegido para formar parte del mejor quinteto de la liga, tres MVP de la temporada, una vez en el mejor quinteto defensivo, y dos veces máximo anotador de la competición.


Icono en el arte del mate, ganó el primer concurso de la historia celebrado en 1976 durante el descanso del partido All Star de la ABA:


2.- Karl Malone


Prototipo del power-forward, Malone era un ala-pivot capaz de anotar tiros de media distancia, jugar en el poste bajo y correr el contraataque. Jugó toda su carrera con el número treinta y dos con los Jazz salvo su última temporada (nº 11 en los Lakers).


El palmarés individual de Malone es muy extenso, pero se puede resumir en once veces en el mejor quinteto de la liga, tres veces en el quinteto defensivo ideal, catorce veces All Star (2 MVP), 2 MVP de la temporada, jugador que más tiro libres intentó y anotó en la historia de la liga, y es el segundo máximo anotador de todos los tiempos.

Sin embargo es uno de los históricos de la NBA (seleccionado entre los cincuenta mejores en 1997) que no pudo ganar el título (tres veces finalista). Curiosamente, su hija, Cheryl Ford, si ha ganado el título de la WNBA tres veces.
Ganó dos oros olímpicos con la selección de Estados Unidos (1992 y 1996), y forma parte del Hall of Fame desde 2010. Por supuesto, su número fue retirado por los Utah Jazz que también le homenajearon con una estatua situada junto a la de su inseparable compañero John Stockton a lado de la cancha del equipo.


1.- Earvin "Magic" Johnson


Considerado uno de los mejores jugadores de la historia del baloncesto, sin duda es uno de los más influyentes en el devenir de la NBA tras irrumpir en la liga en 1979 junto a Larry Bird.


Su palmarés individual incluye 3 MVP de las finales, 3 MVP de temporada regular, 2 MVP del All Star Game (12 participaciones), 9 veces en el mejor quinteto, y 3 veces mejor pasador de la liga.


Su palmarés colectivo le hace reunir títulos en todas las competiciones que jugó: campeón estatal de Michigan en 1977 jugando para el Everett High School de su Lansing natal durante su etapa escolar, luego campeón de la NCAA con la universidad de Michigan State en 1979, campeón de la NBA (5 veces), y campeón olímpico en 1992 formando parte del mejor equipo de la historia (“Dream Team”).

Incluido en el Hall of Fame desde 2002, su número treinta y dos fue retirado en su honor por los Lakers. Charles Barkley, jugaría la temporada 1991-92 con el número treinta y dos (tuvo que pedir permiso a Billy Cunningham pues los Sixers lo habían retirado en su honor) en homenaje a “Magic”.

Retirado de la competición en 1991 al ser portador del virus VIH, regresó para jugar el All Star Game de 1992 a petición popular realizando una de las mejores actuaciones de su carrera:


Base alto (2.05 m) que era capaz de dominar el juego desde todas las posiciones, es reconocido por su visión del juego y facilidad para el pase, siendo su mayor cualidad la capacidad que tenía para hacer mejores a sus compañeros. Tiene el mejor promedio de asistencias de la historia de la NBA (11 por partido).

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