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lunes, 16 de septiembre de 2024

Resaca olímpica (y III): Oro USA y distancias NBA-FIBA

Por Jorge
Termina la serie de BA-LON-CES-TO sobre la resaca olímpica para abordar en esta tercera entrega el tema sobre el que más se debatió, y que no es otro que la eterna comparación con el “Dream Team” y las distancias mayores o menores entre baloncesto NBA y FIBA. Todo ello a raíz de un oro olímpico estadounidense más “currado” de lo habitual pese a llevar en su plantel a muchos de los mejores jugadores de la liga, con especial mención a tres leyendas como Stephen Curry, Kevin Durant y LeBron James.

Oro olímpico sufrido
El equipo “yankee” las pasó canutas en semifinales frente a Serbia, y luego en el último partido contra Francia algo menos, pero con el equipo galo llegando al final del partido con opciones de victoria, rotas por la definitiva exhibición triplista de Curry:



Por cierto, ese último triple es un claro ejemplo de un “mal tiro”, por selección que no por ejecución… si quien lo tira no fuese él. Pues como vemos en la siguiente imagen, tenía dos compañeros libres a su izquierda a los que pudo haber pasado para que se hiciera un tiro liberado más “cómodo”. Y, este comentario, va para todos esos jugadores, especialmente para los jóvenes que están aprendiendo, que cualquiera no puede hacer ese tipo de tiros, y que una cosa es que seamos tiradores, y otra anotadores como suele pasar con Curry.



Distancias FIBA-NBA más cortas
El apurado oro olímpico conllevó el debate sobre la distancia que separa el baloncesto NBA y el baloncesto FIBA, y aunque esta es una cuestión difícil de dirimir, podemos basarnos en dos puntos para concluir que, sí, la distancia se fue acortando hace ya unos cuantos lustros.

Uno de esos puntos es que ahora los mejores jugadores de la NBA no son estadounidenses (Nikola Jokic, Luka Doncic, Shai Gilgeous-Alexander, Giannis Antetokounmpo), aunque “fichen” alguno como Joel Embiid. Además, los últimos seis premios de MVP fueron a parar a alguno de esos jugadores, y el mejor quinteto de la liga el pasado curso incluyó a esos jugadores mencionados entre paréntesis.

Y a ese punto se puede añadir que la globalización del producto NBA hace que el resto del mundo conozca aquel baloncesto, a sus jugadores, sus métodos de entrenamiento, y al final se genera así una confianza que luego se puede trasladar al juego, cosa que no ocurría en el pasado cuando la NBA era un territorio casi desconocido para el resto.

“Dream Team” vs. Resto USA
Que a otras selecciones posteriores se les añadiera el mismo apelativo que a la primera selección con jugadores NBA les hizo un flaco favor, porque como el original no hubo ni habrá ninguna. Un equipo que incluía a Larry Bird, “Magic” Johnson y Michael Jordan como capitanes fue tremendo. Tres de los mejores jugadores (y mayores iconos) de la historia del baloncesto.

Dicho eso, habría que mirar aquel mítico equipo con la perspectiva que da el tiempo, porque jugaron de maravilla (la videoteca no miente), pero las circunstancias fueron otras, lo que me lleva a decir que tuvieron algunas “ventajas” frente a las siguientes selecciones.

Por un lado el nivel del resto de equipos no era tan alto como ahora, no olvidemos que pocos eran los jugadores del resto de selecciones que habían pisado la NBA, y muchos menos los que lo habían hecho a buen nivel. Y a eso se le unía las recientes separaciones nacionales que dispersaron el talento de potencias como la URSS y Yugoslavia, que tal vez de jugar unidos hubiesen podido hacer más frente a aquel equipo de ensueño.

Por otro lado, la admiración que tenían sus rivales por todos los componentes de aquella selección estadounidense, como se podía comprobar por los continuos gestos de camaradería y las peticiones de foto conjuntas al final de los enfrentamientos, que hasta incluso algunos jugadores de banquillo tomaban esas fotografías mientras se disputaban los partidos, jugó a su favor. Así pues, muchos jugaron contra el “Dream Team” casi derrotados de antemano, y así pudieron jugar “a medio gas”, hasta el punto de no tener que pedir ningún tiempo muerto en toda la competición.

Luego si vamos jugador por jugador, el palmarés y la trayectoria de los miembros del “Dream Team” es increíble… pero no muy lejos de muchos de los que conformaron equipos posteriores, y si hablamos puramente del juego, tenemos que recordar que salvo Jordan que llegaba a la cita olímpica como vigente campeón NBA, los otros dos estandartes de aquel equipo estaban lejos de su mejor baloncesto. Bird se retiró después de jugar en Barcelona por culpa de sus problemas de espalda. Y “Magic” se perdió varios partidos, y aunque llevó muy bien la manija del equipo, no era el mismo después de llevar una temporada ya retirado por culpa del VIH.

Así pues será difícil que vuelva a haber un equipo tan mítico como aquel “Dream Team”, por la coyuntura que se vivió entonces, y si bien ningún equipo se podrá comparar con él en ese sentido, sí los habrá, como los hubo, que tengan jugadores del mismo nivel o superior al momento de disputarse la competición, y que, por tanto, jugarán mejor… aunque sus victorias (si las consiguen, ojo) no sean tan apabullantes por el hecho de tener que hacer frente a una mayor competencia por parte de sus adversarios, y por no gozar de la “reverencia” generalizada.

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martes, 2 de enero de 2024

¡Feliz BA-LON-CES-TO 2024!

Por Jorge

BA-LON-CES-TO os desea el mejor baloncesto para este 2024, y que mejor que empezar recordando las citas más importantes del baloncesto de este año. Y dejando para el final un regalo en forma de curioso anuncio protagonizado por ¿el mejor jugador de la historia?

Más allá de las habituales competiciones domésticas y continentales de clubes, ninguna agenda que se precie dejará de tener anotado en rojo la cita más importante que vivirá el deporte este 2024: los Juegos Olímpicos de París (26 julio-11 agosto).

Pero antes habrá que dilucidar buena parte de sus participantes tanto en categoría femenina como masculina con la disputa de sus correspondientes preolímpicos. Y el primero está a la vuelta de la esquina. Entre el 8 y 11 de febrero se jugará el preolímpico femenino, cuyo formato son cuatro sedes con grupos de cuatro selecciones en cada una de ellas, clasificándose las tres mejores de cada uno de ellos.

España está en el grupo D y jugará sus partidos en Sopron (Hungría) contra el anfitrión, y con Canadá y Japón. No será fácil, porque el nivel es alto, pero hay buenas opciones de que el equipo español se clasifique.

Luego el preolímpico masculino se jugará entre el 2 y el 7 de julio en cuatro sedes, y la selección española jugará en casa, en Valencia, en el grupo A junto a Angola y Líbano. Y los dos mejores jugarán semifinales contra los dos mejores del grupo B, formado por Bahamas, Finlandia y Polonia. Y luego, el ganador de la final accederá a los Juegos.

Jugar en casa puede ser importante, con el apoyo del público, porque aquí sí que será muy difícil el acceso olímpico, especialmente pensando en los cruces, pues jugando a pitoniso, todo apunta a que el pase se jugará con la Finlandia de Lauri Markkanen y con Bahamas que puede tener en sus filas a jugadores NBA como Eric Gordon, Deandre Ayton y Buddy Hield.

3x3
El baloncesto 3x3 se estrenó en los pasado Juegos de Tokio y vuelven ahora a París, donde serán ocho selecciones femeninas y otras tantas masculinas las que jugaran el torneo olímpico.

Aquí el acceso es más complejo porque depende del ranking mundial y de varios torneos que se celebrarán antes de la cita olímpica, pero la selección femenina, sobre todo, seguro que aspira a estar cerca de conseguir el pase, como ocurrió en Tokio, cuando se quedó a las puertas de su clasificación.

En cualquier caso, siempre será un espectáculo ver este baloncesto diferente al habitual de pista entera, más rápido y agresivo, que deja sin aliento a sus participantes y al público.



Los calzoncillos de Barcelona´92
Si un deporte marcó los Juegos de Barcelona en 1992, fue el baloncesto. Por primera vez, la NBA hacía su desembarco olímpico para que Estados Unidos recuperase la medalla de oro, con un equipo capitaneado por tres de los mejores jugadores de la historia: Larry Bird, Michael Jordan y “Magic” Johnson.

El paso de aquel mítico equipo, el auténtico “Dream Team”, por España sirvió para que su jugador más emblemático aprovechara el tirón de su participación olímpica para protagonizar la promoción de una marca española de ropa interior que utilizábamos muchos por aquella época.



Sirva este anecdótico anuncio en tiempos de Reyes Magos porque clásico será que en muchos hogares llegue mucha ropa interior, pero ya puestos a pedir, BA-LON-CES-TO desea que sus majestades de Oriente traigan mucho y muy buen baloncesto a todos los aficionados para disfrutarlo con salud en este 2024.

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viernes, 11 de febrero de 2022

Efeméride "numérica" de Michael Jordan

Por Jorge

La NBA es un ecosistema tan grande que está lleno de informaciones, estadísticas y curiosidades. Y dentro de tres días se cumple la efeméride de una de estas últimas.

Michael Jordan, para muchos el mejor jugador de baloncesto de la historia, incluso el mejor deportista de todos los tiempos, siempre jugó al baloncesto con tres números: el 9 con la selección de Estados Unidos, el 23 como profesional en la NBA tanto en Chicago Bulls como en Washington Wizards, y el 45 también en los Bulls cuando regresó de su primera retirada.

Sin embargo, un amante de lo ajeno propició que una noche de NBA en Orlando en 1990, Jordan tuviera que jugar con otro número que no fuera el 23. Y la camiseta “reserva” que Chicago tenía a su disposición llevaba el 12.

Ese cambio de número “obligado” no afectó al nivel de un Jordan que se tiraría 43 tiros de campo para meter 49 puntos, pero que no servirían para ganar un partido que se llevaron los Magic (135-129).

Recientemente, Orlando volvió a recordar esta curiosidad a través de las redes sociales para contar la intrahistoria de aquel cambio numérico, con motivo de una nueva visita de los Bulls.



Aquel día de San Valentín alguien se llevó un regalo que enamoraría a cualquier seguidor del baloncesto.

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miércoles, 11 de noviembre de 2020

Basket Music (22): Bailando sobre el parqué

Por Jorge

Si bien esta sección suele hace referencia a un personaje que relaciona música y baloncesto, esta vez toca presentar un libro que recoge muchas historias que ejemplifican esa relación: “Bailando sobre el parqué. El apasionante partido baloncesto vs. música” de Óscar Quant.

El autor jugó al baloncesto en sus años mozos, y ahora es músico y lidera una banda, “SkyhookS”, que él mismo define como “un grupo de música pop en el que todas nuestras canciones giran alrededor del mundo del baloncesto”.

El libro comienza con un bonito recuerdo de los dos narradores de baloncesto NBA por excelencia en España, Ramón Trecet (en la frase que abre el libro) y Andrés Montes (en los agradecimientos). Y el prólogo corre a cargo de Raúl López, legendario del baloncesto español, que habla de su relación con la música y la importancia que ésta tuvo en su carrera y en su vida. Y lo cierra con el epílogo Loquillo, músico que también tuvo su etapa baloncestística en la mocedad.

Su lectura se hace amena y fácil porque se distribuye en muchos capítulos corto (separados en cuatro partes a modo de cuatro cuartos), y dejando un espacio para el descanso con fotografías de imágenes sorprendentes de baloncesto y música donde se puede ver por ejemplo a la extraordinaria jugadora australiana Liz Cambage pinchando en un festival de música, o la portada de algunos discos.

Las anécdotas y los datos curiosos sobre baloncesto y música se suceden a lo largo de todas sus páginas, haciendo especial mención a la relación de las grandes estrellas del baloncesto NBA con la música: Bill Walton, “Magic” Johnson, Kareem Abdul-Jabbar, Pete Maravich, Michael Jordan, Dennis Rodman, Shaquille O´Neal, Kobe Bryant, LeBron James… y también a músicos de renombre como Grateful Dead, Michael Jackson, Whitney Houston, Red Hot Chili Peppers, Prince, Pearl Jam, Mick Jagger…

El libro permite conocer los pinitos que hizo Kobe Bryant en la música, llegando a hacer un disco cuya edición fue cancelada por la discográfica. O también la existencia de unas escenas de baloncesto de un partido entre grandes filósofos y jugadores de los Knicks que se eliminaron del montaje final de “Annie Hall”, película de Woody Allen, gran aficionado a la música y el baloncesto, y de quien se incluye alguna que otra frase de esas que no nos puede dejar indiferentes: “Créanlo, incluso para ser así de malo, debo ensayar todos los días”, refiriéndose a sus habilidades con el clarinete, instrumento que toca en la “New Orleans Jazz Band”.

También hay capítulos que relatan la obra y milagros de determinados jugadores (Manute Bol, Nate Davis, Wilt Chamberlain) bajo la excusa de que el grupo del autor hizo una canción sobre ellos, pero no por ello dejan de ser interesantes por las historias que se cuentan.

Y como no podía ser de otro modo, el libro tiene un capítulo sobre la relación de Kareem Abdul-Jabbar con el jazz, en el que se incluye la traducción de un texto del propio Jabbar en el que reflexiona sobre lo que supone esta música para él, y se remata con una lista de sus discos favoritos.

El autor considera el baloncesto el quinto elemento del hip-hop (junto al breakdance, los grafittis, el rap y los DJ´s) y aprovecha para relacionar las zapatillas Air Jordan con esta cultura, y apunta detalles sorprendentes sobre la influencia de la música en el diseño de algunos de sus modelos. Y posiblemente el capítulo más amplio es el dedicado al streetball para comentar sus orígenes, míticos jugadores de la calle en New York, la cancha más famosa, y hasta mencionar lugares de juego en España.

Es tal la cantidad de temas musicales con el baloncesto como protagonista que aparecen en el libro (como anécdota hay un listado de hasta 36 canciones que mencionan a “Magic” Johnson) que con su permiso me serviré de él para ir desgranando algunos de ellos en esta sección de “Basket Music”. Y aquí dejo una lista de reproducción de Youtube del autor que incluye muchos de los temas tratados en él:



Como en todo libro que incluye una cantidad notable de datos, existe el riesgo de cometer algún error, y en este caso no es una excepción. Así el autor coloca el “All Star” de 1989 en Dallas en vez de Houston, que es donde se jugó. Y menciona “Juego mortal” como el título de la película “Juego con la muerte” (“Game of death”) de Bruce Lee en la que aparece Abdul-Jabbar. Y cuando cita que Wilt Chamberlain es el único jugador de la historia que fue nombrado novato del año y MVP de la NBA en la misma temporada, también se equivoca, pues Wes Unseld también lo fue en 1969.

Luego en una mención al legendario entrenador de los Celtics, “Red” Auerbach, se añade una nota al pie de página donde se indica que ganó dieciséis títulos con Boston. Tal vez convendría aclarar que de ellos “sólo” nueve lo fueron como entrenador, y los otros siete los hizo en calidad de ejecutivo del equipo. Y si se cita a Al Attles, compañero de Wilt Chamberlain en Philadelphia, como posterior mánager general de los Golden State Warriors, cosa que es cierta, la verdad es que su posterior papel más relevante después de colgar las botas fue como entrenador de ese equipo cuando fueron campeones en 1975.

El autor también confiesa sus predilecciones y gustos baloncestísticos y musicales a lo largo del libro, en los que se puede coincidir o no, eso es lo de menos, pero también hace algún comentario que quizá no se ajuste demasiado a la realidad, como cuando al acercarse a los devaneos musicales de Lonzo Ball, denomina a éste como un “base anotador”, e incluso el recuerdo le juega una mala pasada al confundir el homenaje que recibió Michael Jordan en el “All Star Game” de 2003 cuando en el descanso de ese partido Mariah Carey cantó en su honor, cosa que hizo enfundada en una camiseta-vestido con el número 23 de los Wizards, equipo en el que jugaba por entonces Jordan, y no en una camiseta vintage de los Bulls como menciona él.



En cualquier caso, si la música y el baloncesto son tus aficiones, y te gustan las historias que relacionan ambas disciplinas, este libro tiene que estar en la estantería de tu particular biblioteca.

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viernes, 16 de octubre de 2020

LeBron James juega mejor que Michael Jordan

Por Jorge

Me temo que los seguidores de Jordan se quedarán con el título y no seguirán leyendo. James me parece que tiene menos seguidores, así que tal vez tengan un poco de curiosidad por ver cuál es mi argumento.

Pero antes de empezar tengo que decir que, aunque sorprenda, yo tampoco soy seguidor de LeBron, cosa que puede comprobar el lector repasando todas las veces que le mencioné en BA-LON-CES-TO (miren especialmente la sección de “El lagunero opina…” desde poco antes de llegar a L.A.). Pero una cosa es mi gusto personal, y otra la realidad.

Nunca vi jugar, sí, porque le vi jugar, y bastante, a nadie más elegante sobre un pista que a Michael Jordan. Hasta en los andares con aquellos calzones tan largos (seguramente, precursor en ese aspecto) ya parecía bueno, y vaya si lo era. Sus vuelos al aro eran espectaculares, aunque puede que otros le superasen también con el paso del tiempo en esa espectacularidad (pienso en los mates de Vince Carter), y desde luego, si hubiese tenido que pagar una entrada por verle jugar, lo habría hecho encantado, cosa que no puedo decir en el caso de LeBron James.

Sin embargo, no me cabe duda que James es mejor jugador de lo que fue Jordan. Y si muchos no lo reconocen, es porque les cuesta distinguir entre juego y gusto, y para disimular se escudan en que la leyenda de Chicago ganó seis campeonatos con sus respectivos MVP´s, y el actual jugador de los Lakers no llegó (al menos todavía) a ese número de títulos. Por cierto, ¿qué pensarían si James llegase a ese dato? ¿Cambiarían de opinión? Me parece que no, y no me parece mal, cada uno tiene su gusto.

Las comparaciones individuales entre jugadores de diferentes épocas son complicadas de hacer, y si el palmarés fuese un baremo comparativo, ¿por qué no considerar entonces a Bill Russell (11 títulos) como el mejor de siempre?

Nadie resta mérito a los campeonatos y premios de jugador más valioso de las finales que ganó Jordan, pero era otro baloncesto. Y aquí, otra vez, muchos engrandecen aquella gesta indicando que entonces se jugaba mejor al baloncesto que ahora. Sin ir muy lejos, hace poco Dennis Rodman, compañero de Jordan en los Bulls de finales de los 90, venían a decir que él y Scottie Pippen (otro de aquellos Bulls) podrían defender sin problemas a LeBron.

Nunca sabremos qué habría pasado de haber coincidido “el gusano” y James en una pista, seguro que habrían saltado chispas, como no podemos saber que hubiese pasado en muchas situaciones de baloncesto ficción al que le gusta jugar a muchos.

Seguro que quienes vivieron las hazañas deportivas de los Celtics de los 60, aquel equipo les pareció excelente, como luego les pasaría a otros aficionados con equipos posteriores (o anteriores como los Minneapolis Lakers de George Mikan). Ahora, si uno repasa la videoteca y ve partidos de las diferentes épocas, te puede gustar más un baloncesto u otro, pero cuesta entender que se pueda dudar de que el nivel de juego actual sea mejor. Mejoró el rango de tiro, existe más igualdad física entre los jugadores con un nivel atlético excelente, el entrenamiento técnico se lleva al detalle de tal manera que vemos en cada partido acciones técnicas difícilmente realizables por cualquier ciudadano de a pie si no quieren romperse una rodilla, por no hablar del análisis de vídeo y estadística que alcanzó unos niveles jamás vistos.

Por supuesto, tampoco pasa nada porque te guste más o menos un baloncesto que otro, que a mí, dejo claro muchas veces que por ejemplo me gustaría más que existiese un equilibrio entre el “boom” del tiro de tres y el juego interior a la vieja usanza, pero eso no me hace renegar del baloncesto de ahora, y reconozco la mejora continua del juego.



Y, ¿a qué viene todo esto de la mejora del juego? ¿Qué tiene que ver esto con Jordan y LeBron? Pues muy sencillo, Jordan fue muy bueno, y desde luego, quienes consideren que es el mejor de la historia tienen argumentos de sobra (como pasaría con el mencionado Russell, Wilt Charmberlain, Kareem Abdul-Jabbar, Larry Bird, “Magic” Johnson, Kobe Bryant y otros muchos), pero LeBron James hace tiempo que se ganó el derecho a estar en esa lista (a la espera de cómo acaba su carrera), y desde luego por evolución del juego, si ahora el juego es mejor, lógico parece pensar que el mejor jugador de este tiempo bien pueda ser considerado el mejor de la historia.

Muchos “acusan” a James de tener un físico privilegiado que marca la diferencia, y se justifican así para quitar mérito a su juego y sus logros. Sin embargo, ¿cuántos tapones se llevo en su carrera? Sin mirar estadísticas, da la impresión que más que Jordan, cuyas condiciones físicas sí que eran inalcanzables para la mayoría de los jugadores de su tiempo (sobre todo en los 80), cosa que con LeBron no pasa porque como dije, el nivel físico mejoró en todos los jugadores, y en cuanto se “despista” o se “relaja”, cualquiera le pone un tapón.

Por cierto, si es una bestia física, más allá de las condiciones naturales que pueda tener, se debe a un entrenamiento concienzudo que le permite estar a un nivel increíble para un jugador que no olvidemos que hasta ahora jugó diecisiete temporadas en la liga.

Y no hablemos de la fortaleza mental que tuvo que tener, y que tendrá que mantener si no quiere ser “machacado” por los aficionados y la prensa, debido a la enorme presión que llevó sobre sus hombros por las expectativas que generó desde su etapa en el instituto (del que pasó a la NBA). Y aquí se encuentra otra diferencia respecto a Jordan y su época: internet y las redes sociales.

El mundo de la NBA tenía un seguimiento en los 80 y los 90 que en nada se parece al actual. Entonces no se podía ver todo como ahora, y eso supone que de LeBron James estemos al tanto al segundo de cuanto hace bien, pero también de cuando no lo hace tan bien, dentro y fuera de la pista, y está expuesto así para ser consagrado o vilipendiado en este mundo que nos toca vivir.

Insisto, para terminar, que aquellos que consideren que Jordan es mejor que James no se equivocan, pero permitan que piense que quienes creen que es al revés tampoco. Y en cualquier caso, quizá habría que respetar el gusto que cada cual tenga, pero sobre todo disfrutar del juego de uno como se disfrutó del juego del otro (que afortunadamente se puede seguir disfrutando gracias a la videoteca), así como de otros muchos, porque en verdad ni nadie será jamás como Jordan, ni nadie será como James, como nadie será como “Magic”, Bird, Jabbar, “Doctor J”, Stephen Curry, Kevin Durant, etc., y lo que hay que hacer es disfrutar del baloncesto de todos. Y de los que estés por venir, pues a buen seguro que a la par de la continua evolución del juego seguirán llegando nuevos jugadores que irán sucediendo a los mejores.

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sábado, 23 de mayo de 2020

Baloncesto en Cine y TV (30): "El último baile"

Por Jorge

Aviso que las siguientes palabras sobre la serie documental “The Last Dance” (El último baile) pueden contener algún detalle que quizás destripen su contenido para aquellos lectores que no la hayan visto. Hecha esta advertencia, escribo sobre mis impresiones y el debate generado entre la gente del baloncesto.

“El último baile” está disponible en la plataforma de Netflix y consta de 10 episodios que relata que sucedió en el último curso de Michael Jordan en los Chicago Bulls (1997-1998). Además se repasan otros momentos de su carrera y de otros protagonistas del equipo de aquella temporada.



Michael Jordan

Jordan es el protagonista absoluto del documental hasta el punto que si se emitió ahora fue gracias a su visto bueno una vez que se cumplieron una serie de condiciones fijadas por él. Y todo y con eso parece que no le faltaba razón cuando avisaba de que quizás los aficionados iban a cambiar la visión que tenían de él una vez que vieran el documental, porque éste muestra una cara b de Jordan que no todos conocieron en su momento.

Muchos deportistas profesionales, especialistas, y aficionados ven como normales las formas que tenía de ser con sus compañeros, vehemente y exigente hasta el punto de llegar a las manos en algún caso (con Steve Kerr, por ejemplo). Quienes defienden ese comportamiento se escudan en que los grandes deportistas sólo alcanzan la cima gracias a ese nivel de exigencia consigo mismo y con los demás.

Discrepo que sea necesaria esa manera de actuar cercana al “buylling”, y hasta enfermiza a la hora de motivarse llegando a inventarse piques que realmente no existieron (el caso de LaBradford Smith). El liderazgo con el ejemplo en los entrenamientos y partidos, y también con las palabras (y los gestos y silencios) en determinadas ocasiones me parece que bastan para exigir la concentración y esfuerzo necesarios para conseguir los objetivos deportivos.

También llama la atención que sus enfrentamientos fuera con jugadores “menores” con quienes tenía muy poco que perder alguien de su nivel deportivo. Y es que tenía claro a quienes podía presionar y a quienes no, como parece que le dejo claro una temporada antes (1996-1997) el también legendario Robert Parish cuando compartió vestuario con él.

Continuando con la imagen que se muestra de Jordan, muchos personajes públicos son tomados como modelos de conducta, y eso también le pasó en su momento a él gracias a sus habilidades en el baloncesto y a su popularidad por las numerosas campañas publicitarias que protagonizó. Todavía vivimos tiempos en los que a muchos les cuesta separar al deportista de la persona, y una cosa es tomarlo como modelo de juego, y otra muy distinta por su comportamiento fuera de la pista. No olvidemos que todos, los deportistas excelentes también, son de carne y hueso.

En cuanto a su vida fuera de las pistas todos conocimos sus problemas con el juego, avalados en buena medida por su inmensa cuenta corriente, y que también aparecen en el documental, sorprendiendo que sea incapaz de reconocer su ludopatía justificándose por su afán competitivo. Por cierto, ese problema con el juego parece que se lo “contagió” a sus hijos mayores, como cita Antoni Daimiel, reputado comentarista del baloncesto NBA en España, en un reciente capítulo de “Colgados del aro” (a partir del minuto 01:54:45).

Por terminar con el Jordan deportista, cuando estaba en activo todos queríamos imitar su manera de jugar. Y bien que aprovechó eso uno de sus patrocinadores en una campaña publicitaria. Ahora bien, aquella imitación no sólo lo era por su juego, también por su estilo. Por ejemplo en mi caso tengo que reconocer que en alguna ocasión jugué con su característica muñequera roja en el antebrazo izquierdo. Por no hablar de quienes jugaban con algún modelo de sus zapatillas o con alguna camiseta para parecer más molón y hasta pensar que así jugaban mejor.

Seguro que todavía hay chavales, y no tan chavales, que siguen imitándole y hasta puede que algunos se animen a hacerlo ahora a raíz del éxito de este documental. Esperemos que no vayan más allá, y también lo hagan en su manera de comportarse con amigos y compañeros de baloncesto. Esa competitividad sólo es entendible, aunque insisto que a mi juicio no deseable, cuando tienes el nivel que él tenía jugando al baloncesto.

En cualquier caso parece que no era tan fácil ni divertido ser como él tal y como se ve en uno de los capítulos que muestra un rodaje (de uno de esos vídeos que luego comercializaba la NBA) donde se le ve hastiado de repetir una y otra vez una toma buscando la perfección. Por no hablar de esas secuencias en las que se le ve perseguido y agobiado por aficionados y periodistas.

Otros protagonistas

Como en toda película el documental tiene héroes y villanos. Y entre los primeros algunos salen mejor parados que otros. Por ejemplo Scottie Pippen queda marcado por aquella acción decisiva de un partido en la que se negó a jugar porque Phil Jackson marcó la jugada para Toni Kukoc. Mientras que si bien se muestra la particular conducta de Dennis Rodman, en su caso sí se reconoce su categoría e importancia en el funcionamiento de aquel equipo. También salen bien reconocidos Phil Jackson y Steve Kerr, aunque por sus trayectorias como entrenadores no lo necesiten.

El villano por excelencia desde el principio es Jerry Krause, director deportivo que construyó aquel equipo de los Bulls, y del que no parece que guarde muy buena opinión el propio Michael Jordan. Eso sí, hay que reconocer que pese a ser la superestrella que era y por muchas que fueran las discrepancias, Jordan no dejó de ser un ejemplo a la hora de centrarse en jugar, y no en forzar una salida del directivo, algo muy típico del deporte de hoy.

Por desgracia Krause falleció en 2017 y no podía defenderse en este documental, pero ese mismo año ingresó en el “Hall of Fame”, reconocimiento que demuestra la categoría de su trabajo, y para cuya ocasión la NBA elaboró un vídeo retrospectivo de su carrera en el que muchos de los miembros de aquel equipo (Jordan no, por supuesto) ensalzaron su figura.



Los deportistas de elite a veces no reconocen la realidad debido a la nube en la que viven debido a su grandeza, y les cuesta ser conscientes del descenso de su nivel. Para eso están los directivos y entrenadores, que a veces se equivocan, por supuesto, pero que tienen que lidiar con la dura tarea de ver más allá del presente y pensar en la renovación de los proyectos deportivos. Y en este caso ese papel le toco a Jerry Krause, y sólo por eso se le toma, injustamente para mí, por el villano de la película.

En el documental Jordan deja entrever que aquel equipo podría haber ganado otro título la temporada siguiente, y ahora algunos aficionados le dan la razón. Tengo mis dudas. Ese equipo alcanzó su punto más alto aquel curso 97-98 ganando al límite. No dudo de que hubiese sido competitivo como para ser candidatos a ganar el campeonato otra vez, sus posibilidades hubiesen tenido, pero no habría sido fácil y ni mucho menos estaba garantizado.

Mejor jugador de la historia

Como dije, cuando Jordan jugaba no había cancha a la que te acercabas en la que no vieras a alguien imitando sus movimientos. Y aunque muchos se parecieron, sólo uno, al que se le hace un guiño en uno de los capítulos, fue su mejor imitador: Kobe Bryant. Algo por lo que es "condenado" por muchos. ¿Qué tiene de malo tratar de jugar como uno de los mejores jugadores de la historia? Para otros, sin embargo, fue una versión mejorada del astro de Chicago, y seguramente sea así.

Cualquier pretexto es bueno para volver a sacar la discusión de quien es el mejor jugador de la historia, y de si se jugaba mejor antes de lo que se juega ahora, y este documental volvió a destapar este debate.

Si alguien espera que dé una opinión categórica al respecto puede saltarse este apartado. Todos los aficionados tenemos nuestros favoritos, pero decidir quién fue el mejor siempre será un ejercicio de baloncesto ficción porque es muy difícil, por no decir imposible, definir criterios objetivos que determinen una elección como esa, y porque también es muy difícil comparar objetivamente el baloncesto de diferentes épocas.

¿Es el juego un criterio objetivo para discernir al mejor de la historia? No. En los orígenes del baloncesto no se jugaba como en los 70, los 80, los 90 ni por supuesto como en el siglo XXI. Para mí con el paso del tiempo el juego evolucionó a mejor y siguiendo esa idea los jugadores de ahora serían mejores. Pero sólo es mi opinión.

¿Es el palmarés un criterio objetivo para decidir quién es el mejor jugador de la historia? Podría ser, pero no olvidemos que por ejemplo los premios de MVP son concedidos por periodistas, es decir, de manera subjetiva, y no pocas discusiones se generó entre los aficionados con algunos que se dieron a lo largo de la historia. Además el premio de mejor jugador de las finales se empezó a dar en 1969 y no para los más de veinte equipos anteriores que fueron campeones.

La mayoría de los aficionados para este tipo de elecciones nos decantamos por aquellos jugadores que nos llegaron al corazón cuando nos aficionamos al baloncesto, y eso nos lleva a idealizar unas épocas frente a otras, y así por ejemplo esto hace que algunos consideren que el baloncesto de los 90, el que se ve en el documental, como más “duro”, y por tanto que quien jugaba entonces podría hacerlo ahora con igual o mejor resultado porque lo toman por más “blando”. Tengo mis dudas por no decir que eso no sería así. Ahora el baloncesto se juega de otra manera. El ritmo de juego es mucho más rápido (¿se fijaron que las anotaciones de los partidos de esos maravillosos Bulls de Jordan en muchas ocasiones estaban por debajo de los 90 puntos?), el rango de tiro cambió, antes se tiraba menos de tres (la mayoría del tiro exterior de aquellos Bulls era de media distancia), cambiaron algunas reglas, y en definitiva, es otro baloncesto.

Así siguiendo con esta idea de la evolución del juego, los mejores jugadores de la historia fueron en su día, probablemente, George Mikan, Bill Russell, Wilt Chamberlain, Kareem Abdul-Jabbar, el “Doctor J”, Larry Bird y “Magic” Johnson. Y cuando Jordan alcanzó su esplendor baloncestístico pasó a ser él el mejor jugador de la historia… de ese tiempo o hasta ese momento. Luego su puesto lo ocuparían Tim Duncan, Shaquille O´Neal, Kobe Bryant, LeBron James… y veremos quienes serán los siguientes: ¿Stephen Curry? ¿Kevin Durant?

Independientemente de esa teoría evolutiva y de mis preferencias (para mí, Jabbar siempre será el mejor), disfruté del juego de Jordan como todos, y sigo haciéndolo cuando vuelvo a ver sus partidos y sus reportajes, y animo a que todos los aficionados lo vean. Los jóvenes para conocerlo si no lo hicieron (difícil) y los veteranos para volver a disfrutarlo. Su técnica, su capacidad atlética, su conocimiento del juego, el hecho de jugar en los dos lados de la pista a gran nivel, y especialmente por su elegancia en cada uno de sus movimientos sobre la pista, hacía que no me perdiera uno de sus partidos y que siempre estuviera pendiente de él cada vez que salía por la tele.



Valoración final

Antes de cerrar la valoración sobre “El último baile” quiero aclarar que cuando se jugó aquella temporada 97-98 ya era aficionado al baloncesto, especialmente al de la NBA, y no precisamente como niño ni tan siquiera como joven adolescente, sino que ya llevaba varios lustros siguiendo la liga (en la medida que se podía hacer entonces) pendiente de cuanta información nos llegaba a los aficionados. Hago esta advertencia porque mi juicio no es el de alguien que se queda asombrado por el descubrimiento de un jugador y personaje como Jordan, sino el del alguien que ya sabía de qué iba la película.

Por supuesto que recomiendo el visionado de este documental, incluso para quienes como en mi caso vivieron aquella temporada en su momento, y a pesar de que el 90% de lo que se cuenta y del baloncesto que se ve, lo conocimos y lo vimos. Siempre gusta recordarlo y poder ver algunas interioridades de vestuario que en aquellos tiempos era más difícil de conocer porque no estábamos en la era de internet con youtube y las redes sociales.

Por cierto, al final del documental una periodista da más valor a la figura de Jordan porque en su momento no estaba engrandecida por esas redes sociales que ahora apuntan a cualquier detalle de los jugadores, y no estoy de acuerdo. Cierto que internet sobredimensiona todo cuanto pasa ahora, pero Jordan también jugó en su época con la ventaja de ver aumentada su carisma y popularidad (y su fortuna todo sea dicho) gracias a la televisión (y el cine, no olvidemos la película “Space Jam”) y la publicidad, convirtiéndose en un icono reconocible en el mundo entero hasta hoy.

Y si bien recomiendo verlo, me sorprende el excesivo entusiasmo que generó el documental, no sé si motivado por el “mono” que ha supuesto la ausencia de baloncesto en directo por culpa del coronavirus, hasta el punto de alcanzar una gran valoración a la que a mi juicio no llega. Y no porque dude de su buena factura y realización, que me gustó que no se siga una secuencia lineal de la historia haciendo saltos en el tiempo para revisar determinados temas, por ejemplo, pero me parece que faltan más testimonios críticos y de algunos rivales, y tampoco habría estado mal que hubiese tenido más baloncesto inédito teniendo en cuenta además el minutaje excesivo con el que cuenta, por mencionar sólo un par de pegas.

A mí me parece que son mejores documentales para los aficionados algunos de los que forman parte de una serie de la ESPN denominada 30 for 30 y que se realizaron con motivo del trigésimo aniversario de esta cadena, repasando acontecimientos deportivos destacados entre 1979 y 2009, lo que permite saber de temas y personajes menos conocidos pero igual de interesantes o más, y que por supuesto también incluye muchos capítulos dedicados al baloncesto, como por ejemplo uno sobre la rivalidad entre Lakers y Celtics (Best of Enemies).



Y sin ir muy lejos, en España gracias a “Informe Robinson” también podemos disfrutar de reportajes deportivos que aunque lejos del carácter cinematográfico de los documentales, por enfoque y sobre todo por duración, también tienen calidad (y muchos dedicados también al mundo del baloncesto), y tocan el corazón del espectador en multitud de ocasiones.

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lunes, 11 de mayo de 2020

Cromos de BA-LON-CES-TO (2): Space Jam

Por Jorge

Michael Jordan vuelve a estar de moda, si es que alguna vez dejó de estarlo, gracias a la serie documental “The last dance” (“El último baile”), y eso unido al reciente detalle que filtró LeBron James sobre la próxima secuela de la película “Space Jam”, me lleva a retomar esta sección (que se inició hace un año) para traer aquí algunos cromos de esa película que el próximo año cumplirá 25 años de su estreno en Estados Unidos.



Estos son algunos cromos autoadhesivos de la colección Upper Deck Space Jam de la temporada 1996-97 que me llegaron no recuerdo muy bien si a través de una promoción incluida en otra colección comprada de aquella temporada de la NBA, o si lo hicieron a través de una promoción de la Revista Oficial NBA de aquella época.

Alguno llegó a hacer aquella colección como se puede ver en internet:



Upper Deck y sus cromos serán protagonistas habituales de esta sección, y hay que decir que su éxito se benefició en gran medida de su vinculación comercial con Michael Jordan que se mantiene todavía hoy.

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viernes, 11 de enero de 2019

Errores de los medios (7): Libro “Dream Team”

Por Jorge

La última entrada sobre los errores que cometen a veces los medios de comunicación sobre baloncesto data de agosto de 2010, y eso no quiere decir que no se vayan sucediendo de vez en cuando otros más, algunos son simples erratas y otros son producto del desconocimiento y seguramente la desidia a la hora de contrastar algunos datos, y por supuesto las prisas con las que se da la información… y tampoco es cuestión de hacer sangre.

Pero dado que ya tardaba en volver a publicar algún error más o menos flagrante, ahora que estamos en la era de las famosas “fake news”, eso sí, sin llegar a los extremos de las informaciones más transcendentes que tienen que ver con temas políticos y sociales, esta sección vuelve en referencia al libro “Dream Team. La intrahistoria del mejor equipo que ha existido jamás” de Jack McCallum.

Esta obra de 2012 pero traducida en España para la editorial Contra por David Fernández en 2017, cuenta los entresijos del equipo olímpico estadounidense de baloncesto que jugó en los Juegos Olímpicos de Barcelona en 1992. Desde su formación hasta la consecución de la medalla de oro.

El libro recoge algunos errores que paso a desgranar. En su página 168 se dice en relación a “Magic” Johnson y su famoso anuncio de retirada por ser portador del virus VIH (7 de noviembre de 1991):

“… y cuando anunció que tenía el virus, el efecto fue como el de un terremoto: amplio y devastador, con réplicas frecuentes. El periódico español “El País” dedicó dos páginas con un artículo titulado: “El hombre mágico: una leyenda viviente y un mito del deporte mundial”. El reportaje mencionaba la visita promocional de Johnson a Barcelona en el verano de 1991 –en una sesión fotográfica, Magic anotó la “primera canasta” en el Palacio Municipal de Deportes de Badalona, el nuevo estadio olímpico de baloncesto- y lamentaba que se comentara que no fuera a jugar la Olimpiada.”


Desconozco como sería el reportaje original de “El País” dado que en la red sólo encuentro un artículo de Santiago Segurola, pero lo que es seguro es que esa primera canasta que se menciona no existió jamás, y es que lo que hizo Johnson en aquella visita fue inaugurar el Palau Sant Jordi y anotar la primera canasta de esa instalación, como se puede ver en la siguiente imagen del reportaje que le dedicó entonces la revista “Gigantes”, cuya portada estaba protagonizada por el propio Epi y el propio "Magic", que en esa visita también hizo un entrenamiento con el Barcelona. Todo ello ya se pudo ver y leer en una entrada anterior que publiqué en este blog, en su sección "Hemeroteca", con motivo del veinte aniversario de los Juegos de Barcelona.

También a lo largo del libro se menciona la reverencia y la consideración que tuvieron los rivales con el “Dream Team”, reconociendo su comportamiento y respeto por el resto de equipos pese a su superioridad. Y en ese sentido se manifiesta Orenga (incluso aparece en los agradecimientos), jugador por entonces de la selección española.

Sin embargo, también se menciona al pivot español en la página 378 como integrante de la selección española que jugó en Atlanta 1996, y donde cuenta que en la ceremonia de inauguración recibieron una respuesta altiva de los integrantes del equipo estadounidense de aquellos juegos olímpicos, demostrando que su estatus y comportamiento nada tenía que ver con el del “Dream Team” pese a que en aquel equipo jugaban varios integrantes del mítico conjunto que estuvo en Barcelona.

Reproduzco aquí el párrafo completo de esa mención:

“Orenga también estuvo en la selección española de 1996. El jugador recuerda estar junto a algunos de los miembros delequipo estadounidense en la ceremonia de inauguración de las Olimpiadas de Atlanta. “Nos miraron y nos preguntaron: ¿De qué selección sois? ¿Contra quién tenéis el primer partido? Y nosotros contestamos: Somos el equipo español y jugamos contra vosotros. Se quedaron como si nada. Enseguida me di cuenta de que no tenían la madurez ni la dedicación del primer Dream Team.”


Seguramente el autor se lía, porque Orenga si estuvo en el Campeonato del Mundo jugado en Toronto en 1994, y entonces España si jugó contra Estados Unidos, sin embargo en los juegos de 1996 en Atlanta es imposible, porque la selección española no se clasificó para jugar esa competición.

Por último el libro contiene otro error, menor, pero error al fin y al cabo, y es que para referirse a la repercusión que tuvo el “Dream Team” en la afición mundial al baloncesto, se rescata la figura de Dirk Nowitzki, y el impacto que supuso esa selección en su afición por el baloncesto. Y se dice que en 2011, el alemán lideró a su equipo, los Dallas Mavericks a ganar el campeonato de la NBA, siendo elegido MVP de esas finales jugadas contra los Miami Heat, pero no “ganó el premio al mejor jugador de la liga” aquella temporada como se cita en la página 380 (el MVP de aquel año fue Derrick Rose). Eso sí, consiguió el MVP de la temporada regular en el curso 2006-2007.

En cualquier caso, más allá de estos errores, el libro tiene 400 páginas, y su lectura puede ser interesante para cualquier aficionado. Los que no vivieron la evolución del “Dream Team” para que aprendan un poco de historia del baloncesto, y para quienes si vieron en acción a este equipo, para conocer algunas anécdotas e intrahistorias que lo rodearon.

El libro contiene muchos capítulos cortos donde se cuenta por ejemplo el origen de la denominación de “Dream Team” (a partir de un artículo que publicó el propio autor en “Sports Illustrated” en 1991) o el simbolismo de la primera canasta del equipo: un tiro anotado por Bird tras pase de “Magic” en el primer partido jugado en el torneo preolímpico frente a Cuba.

En él también se describe la concentración del equipo en Montecarlo con la parranda en el casino, y sobre todo se narra en detalle el conocido como el mejor partido de la historia, que se jugó en un entrenamiento enfrentando a un combinado liderado por “Magic” y otro por Jordan. Por cierto, entre las curiosidades que se recogen en el libro, se dice que en 1989 se planteó la posibilidad de que se jugase un 1x1 en pretemporada éntrelos propios Jordan y Magic. Una lástima que no se celebrase porque hubiese sido digno de ver.

También se mencionan los candidatos que hubo a ocupar ese banquillo, algunas de las relaciones personales de los jugadores, algunas bromas de Barkley con la familia del autor, la selección de los jugadores y la polémica que hubo con Isiah Thomas, que sin embargo tuvo una relación de respeto mutuo con John Stockton hasta el punto que el introductor del base de los Jazz cuando fue incluido en el “Hall of Fame”, fue el propio Thomas:


En definitiva una lectura recomendable de baloncesto más allá de algunas menciones y datos erróneos.

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martes, 11 de abril de 2017

Imágenes de BA-LON-CES-TO (22): Grafitis

Por Jorge

El grafiti es una modalidad de pintura libre realizada, por lo general sin autorización, en espacios públicos. Su temática es variada y debido a su carácter callejero tiene relación con el mundo del baloncesto, en concreto con el streetball, así raro es la cancha de la calle que no tenga grafitos a su alrededor.

Hace algunas semanas el jugador griego de la NBA Giannis Antetokounmpo, colgaba en su cuenta de instagram la siguiente imagen:

The court that me and my brothers grew up playing on!!! @thanasis_ante43 @kostas__ante13 @alex_ante34 #WhereItAllBegan #Antetokounbros

Una publicación compartida de Giannis Antetokounmpo (@giannis_an34) el


El dibujo es todo un homenaje al “All Star” de los Bucks, y está realizado sobre la pista en la que jugaba con sus hermanos cuando soñaba con alcanzar el estrellato en el mundo del baloncesto.

Y hablando de las más altas cotas, el que para muchos es el mejor jugador de la historia, Michael Jordan, también es objeto con frecuencia de este arte, una muestra se puede ver en la información que aparece en el enlace del siguiente tuit:


¿Conocéis otros grafitis baloncestísticos?

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domingo, 23 de febrero de 2014

Los mejores números 23 de la historia de la NBA

Por Jorge

Doscientos cinco jugadores utilizaron este número en sus camisetas tanto en la NBA como en la ABA, de los que ahora sólo seis (Anthony Davis, Draymond Green, y Kevin Martin entre ellos, no está mal el nivel) siguen haciéndolo.

Difícil sería que Michael Jordan no encabezase este ranking para cualquier aficionado al baloncesto si para muchos es incluso el mejor jugador de la historia (aquí no entramos en ese debate). Así pues el interés estará en ver quienes le acompañan en esta lista de los mejores 23.

Entre las curiosidades cabe destacar que éste dorsal fue el que utilizó en la NBA Joey Bryant (padre de Kobe) así como otros jugadores legendarios durante algún momento de sus carreras: Mark Aguirre en los Pistons, Alex English en sus inicios NBA en los Bucks, y Mitch Richmond cuando fue elegido rookie del año con los Warriors.


10. Cedric Ceballos

Alero anotador que destacó más por sus habilidades cerca del aro (lideró la liga en porcentaje de tiro en 1993 con un 58%) que por su tiro exterior, tuvo sus mejores años en su etapa con los Lakers (1994-1997) durante la que promedió 21 puntos y en la que sería seleccionado para jugar el “All Star Game” en 1995 (no lo hizo por lesión).

Ganador del concurso de mates en 1992, jugó la final de la NBA con los Phoenix Suns en 1993 (derrota 4-2 frente a los Chicago Bulls).


9. Wayman Tisdale

Ala-pivot zurdo de notable carrera universitaria en la Universidad de Oklahoma (número 2 del draft de 1985) y sólida carrera NBA (15 ptos y 6 rebotes en 12 temporadas) jugando siempre con el 23 para Indiana Pacers, Sacramento Kings y Phoenix Suns. Ganó el oro olímpico con la selección de Estados Unidos en 1984.

Fallecido en 2009 a consecuencia de un cáncer, después de su carrera baloncestística Tisdale se convirtió en un reputado músico (bajista) de jazz que publicó 8 álbumes de estudio.


8. Lou Hudson

Escolta anotador (20 ptos por partido en 13 temporadas NBA), siempre jugó con el 23 en los Hawks (retiraron el número en su honor) y los Lakers.

Seleccionado en el mejor quinteto rookie en 1967 y en el segundo quinteto ideal de la liga en 1970, fue elegido seis veces consecutivas (1969-1974) para jugar el “All Star Game”.


7. Marcus Camby

Si bien inició su carrera NBA en los Raptors jugando con el número 21 que utilizó en su etapa universitaria, la mayoría de su carrera la jugó con el 23 en los Knicks, Nuggets, Clippers y Blazers, alcanzando el subcampeonato en 1999 cuando jugaba para los Knicks que perdieron la final (4-1) frente a los San Antonio Spurs.

Seleccionado para formar parte del mejor quinteto rookie en 1997, este pivot de excelentes cualidades atléticas siempre destacó en facetas defensivas, entre los mejores reboteadores, y liderando la liga en promedio de tapones en cuatro temporadas (1998, 2006, 2007, 2008). Formó parte de los mejores quintetos defensivos entre 2004 y 2008, siendo elegido mejor jugador defensivo del año en 2007.


6. Calvin Murphy

Base que destacó por su velocidad, jugó toda su carrera para los Rockets (en San Diego hasta su traslado a Houston en 1971) con quienes sería subcampeón de la NBA en 1981 tras perder la final (4-2) frente a los Boston Celtics.

Elegido dentro del mejor quinteto de rookies en 1971, y seleccionado para jugar el “All Star Game” en 1979, lideró la NBA en porcentaje de tiros libres en 1981 y 1983.

Uno de los “bajitos” (1.75 m) más destacados de la historia de la NBA, entró a formar parte del Hall of Fame en 1993. Su número 23 está retirado por los Rockets.


5. John Williamson

Escolta que siempre jugó con el número 23 en la ABA y la NBA, ganó el título con los New York Nets en 1974 y 1976, siendo elegido en el quinteto rookie ideal de la ABA en 1974.

Quinto máximo anotador de la historia de los Nets, falleció en 1996 a causa de una insuficiencia renal. El número 23 está retirado por los Nets en su honor.


4. Jeff Mullins

Escolta que jugó diez temporadas en los Warrios, ganó el título en 1975, y fue elegido para jugar el “All Star Game” en tres ocasiones (1969-1971). Oro olímpico con la selección de Estados Unidos en Tokio 1964.


3. Frank Ramsey


Ganador de siete campeonatos con los Boston Celtics en su etapa dorada en as décadas del 50 y 60, este alero promedió 13 puntos por partido durante su carrera NBA, y es considerado como el primer gran sexto hombre del baloncesto.


Ganó el título universitario con Kentucky en 1951 y forma parte del “Hall of Fame” del baloncesto desde 1982. El número 23 está retirado en su honor por los Celtics.

2. LeBron James


Algunos de los méritos de LeBron James sólo mientras jugó con el número 23 en los Cleveland Cavaliers (2003-2010) son: mejor quinteto rookie en 2004 (novato del año), seis veces seleccionado para jugar el “All Star Game” (2005-2010), mejor anotador en 2008, MVP de la temporada en 2009 y 2010, MVP del All Star Game” en 2006 y 2008, elegido varias veces en los mejores quintetos ideales y defensivos, subcampeón de la NBA en 2007 tras perder la final (4-0) frente a los San Antonio Spurs, y oro olímpico con la selección de Estados Unidos en 2008.


1. Michael Jordan


El motivo por el que Michael Jordan jugó “casi toda su carrera” con el número 23:


5 veces MVP de la liga, 6 veces MVP de las finales en los 6 títulos con los Bulls, 3 MVP del “All Star Game”, 2 oros olímpicos con la selección de Estados Unidos, campeón universitario con North Carolina, y mucho más…


Luego también jugaría con el 23 en los Wizards…


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domingo, 16 de febrero de 2014

Hemeroteca (11): All Star Weekend NBA 1988/1989

Por Jorge

La próxima madrugada se disputa el plato fuerte del “All Star Weekend” de la NBA: el partido de las estrellas. El primer partido “All Star” del que tengo memoria es el de 1987 por las imágenes que pude ver en su día en la sección de deportes de un informativo de televisión. Sin embargo el primer fin de semana de las estrellas que realmente disfrute, en la medida en la que por entonces se tenía acceso a información sobre este espectáculo, fue el que se celebró en Chicago en 1988.

Recuerdo el resumen del concurso de mates visto en la segunda cadena de TVE, la final del concurso de triples, y el partido, ojo, visto meses después (en una redifusión veraniega) pues ni recordé que lo dieran en directo ni desde luego que me hubieran dejado en casa quedarme a verlo de madrugada. Y por supuesto inolvidable es la información que de aquel show trajo la revista “Gigantes”, que siempre incluía espectaculares imágenes.



Aquel fin de semana supuso el asentamiento definitivo de Michael Jordan en la élite de la NBA pues a la victoria, no sin cierta polémica, en el concurso de mates añadió el premio de MVP tras vencer la conferencia este en el partido de las estrellas.

Siempre se habla de la mala relación que tuvieron Michael Jordan e Isiah Thomas desde el "boicot" del "All Star de 1985, pero a juzgar por esta imagen de 1988 no parece que se llevaran tan mal.

Muchos detalles deportivos rodean siempre este tipo de evento. Aquel año, debutaron en su única participación en este tipo de partidos jugadores que actualmente siguen desarrollando su carrera NBA en otras facetas: “Doc” Rivers, actual entrenador de los Clippers, y Danny Ainge, ahora responsable de fichajes en los Celtics. También destacar el récord como máximo anotador total en estos partidos que consiguió Kareem Abdul-Jabbar.

Jabbar estirando en el vesturario del Oeste durante la charla previa al partido.

Pero también se producen curiosidades extradeportivas alrededor de este acontecimiento como lo fue entonces, tal y como contó el enviado especial de televisión española a Chicago, Pedro Barthe, la boda de otro debutante como “All Star”, Mark Aguirre, nativo de Chicago, que aprovechó el día previo al partido para casarse en su ciudad natal.

La revista “Gigantes” añadió a su análisis de este evento la opinión de la que por entonces era una estrella en el baloncesto europeo, Bob McAdoo (ganaría aquel año la Copa de Europa con Milán) que curiosamente a la hora de mencionar sus méritos NBA, no hacía referencia a su premio de MVP de la NBA obtenido en 1975.



En 1989, con un despliegue televisivo más completo gracias al éxito del programa semanal “Cerca de las Estrellas”, el “All Star Weekend” se estableció definitivamente dentro de nuestra cultura deportiva.


Pagina interior de "Gigantes" con el resultado del "All Star Game" de 1989 donde se ve una fotografía del actual entrenador de los Warriors, Mark Jackson, en su única aparición en un partido de las estrellas, defendiendo a John Stockton.

El "All Star" de Houston contó con una participación estelar en la figura del tirador lituano (soviético por entonces) Rimas Kurtinaitis, que después de ser uno de los verdugos de la selección estadounidense en la semifinal olímpica (Seúl, 1988), fue invitado a participar en el concurso de triples. “Gigantes” le haría una breve entrevista acerca de tal experiencia:


Una curiosidad que descubrí de este tipo de partidos gracias a la “Gigantes” es que el jugador que es designado como MVP del partido, cede su camiseta para que forme parte del “Hall of Fame”.


La cantinela habitual entre algunos aficionados cuando llega este fin de semana es que no se molestarán en verlo porque “eso no es baloncesto”. Y siempre digo lo mismo, quien quiera ver baloncesto competitivo, salvo que los jugadores pongan de su parte que alguna vez lo hacen, tendrá que dejarlo para los partidos de la temporada regular y sobre todo de playoffs.

Espectacular “vuelo” de Michael Jordan en el partido de 1989.

El “All Star Weekend” es la fiesta del baloncesto NBA. La liga y alrededores (fecha clave para las marcas de zapatillas) aprovechan para vender el producto, y los jugadores para relajarse y salir de la rutina habitual de sus equipos (como comentaba ya McAdoo en 1988), con el único objetivo de pasárselo bien. Así que tomemos ejemplo y disfrutemos esta noche, y las que estén por llegar, de ese “otro baloncesto”.

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domingo, 2 de diciembre de 2012

Basket Music (2): Michael Jackson

Por Jorge

La influencia de un icono musical y cultural como Michael Jackson no pasa desapercibida dentro del ámbito del baloncesto, y así se pueden ver homenajes y guiños hacia su arte por parte de algunos jugadores y equipos en muchas canchas de baloncesto.


Michael Jackson, considerado el rey del pop, tuvo siempre una buena relación con el baloncesto a lo largo de toda su carrera. Afinidad que se remonta a sus tiempos con “The Jackson 5” en los 70, continuando en los 80 cuando acudía al Forum de Inglewood para ver jugar a los Lakers, y colaborando en los 90 con estrellas de la NBA en diferentes proyectos.

Ron Artest, ahora conocido como Metta World Peace, cuando fichó por Los Angeles Lakers en 2009 poco después del fallecimiento del cantante, decidió utilizar el número 37 en su camiseta en homenaje a Jacko, por ser el número de semanas que el álbum “Thriller” estuvo como número 1 en las listas de música.

Su influencia en el baloncesto también se ve en el siguiente video en el que la mascota de los Sixers de Philadelphia hace el “moonwalk”, el clásico paso de baile que hizo famoso Michael Jackson:


Y en este otro video vemos al equipo femenino de baloncesto de la universidad de Marquette abriendo el “marzo loco” de la NCAA de 2008 haciendo una coreografía con el tema “Thriller”:


En tiempos de los Jackson 5, junto a sus hermanos cantó “The day basketball was saved”, tema que formaba parte del álbum en directo “Goin' Back to Indiana” grabado durante un show televisivo de la ABC (1971), donde los Jackson jugaban al baloncesto con Elvin Hayes, Elgin Baylor, y Bill Russell:



El vínculo de Michael Jackson con la NBA se nutre de numerosas colaboraciones con diversos jugadores. Podéis escuchar el tema “2 Bad” en el que aparece rapeando Shaquille O´Neal, y podéis ver a “Magic” Johnson en el videoclip del tema “Remember the time”.

Pero si hay un video musical que une a Michael Jackson y el baloncesto, es el que protagonizó junto a otro icono de la cultura popular, Michael Jordan, donde Jackson recibía lecciones de baloncesto de Jordan a cambio de lecciones de baile en el tema “Jam”. Disfrutarlo:

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